Nuevo estilo de Conferencia Anual (EPF), Discurso Presidencial, Helsinki 2004

Nuevo estilo de Conferencia Anual (EPF), Discurso Presidencial, Helsinki 2004

David Tuckett (London)

Es un placer hoy para mí darles la bienvenida a este tercer nuevo estilo de Conferencia en Helsinki. Esta es mi ultima oportunidad para dar el Discurso Presidencial y quisiera hablar sobre nuestros grupos de trabajo, como podemos construir la confianza en la especificidad de aquello que hacemos los psicoanalistas y por qué esto es tan importante.

Cuatro años y medio atrás les presentamos lo que hemos llamado la nueva política científica de la EPF (Tuckett 2000). Trata de conservar lo que la EPF ha hecho siempre relativamente bien, permitir a colegas considerar ( con traducción simultánea) un tema seleccionado (este año el “inconsciente”) – mientras se trata también de ofrecer nuevas oportunidades para un estilo diferente de trabajo en conjunto en profundidad en proyectos continuos.

Los cinco grupos de trabajo de la EPF, los Foros europeos y los grupos ad hoc patrocinan este trabajo continuo en profundidad en este encuentro. Ellos existen como proyectos continuos encontrándose cada año y también entre los encuentros.

Temas clínicos

El grupo de trabajo sobre temas clínicos fue encargado de ver que podíamos hacer con la dificultad para definir qué es y qué no es psicoanálisis y como comunicamos a los otros aquello que hacemos. Como Editor del International Journal he estado atento de cuántas cosas diferentes han sido presentadas como psicoanálisis. También supe que tanto tiempo atrás como lo es 1947 un distinguido comité de la Asociación Psicoanalítica Americana no podía estar de acuerdo con aquello que constituía al psicoanálisis y también notar una  “fuerte resistencia a la investigación del problema” (Rangell, 1954). Varias investigaciones subsecuentes no les fue mejor (ver Vaughan et al. 1997, Schachter, 2004)  los  estudios empíricos encontraron que los candidatos en los institutos de  Estados Unidos eran muchas veces poco claros en aquello que tenían que dominar para calificar como analistas. Ellos sabían que debían evitar desacuerdos serios con sus supervisores y mantener al paciente en tratamiento. Ellos también informaron sobre su creencia de que lo que  importaba era establecer un proceso psicoanalítico. Pero se encontraban mayormente inhabilitados de definir el sentido del proceso psicoanalítico o afirmar lo que sus supervisores dirían que significaba (Cabaniss et al, 2003). Algunos argumentan ahora que los Americanos deberían abolir al Comité que juzga cuales candidatos pueden hacerlo (Renik, 2003).

 

Es en este contexto que Haydee Faimeberg y yo juzgamos que es poco lo que puede ganarse tratando de definir “una” aproximación psicoanalítica. En lugar de ello, pensamos que deberíamos pedirle a los miembros de las Sociedades europeas para seleccionar colegas que todos sepamos que son clínicamente calificados y  disponernos a ver si podemos describir lo que hicieron.  Podríamos no estar aptos para describir “el” camino para hacer psicoanálisis pero quizás podemos describir y comparar algunos caminos. También decidimos empezar por lo que la gente hace (fin nota 1).

 

Dos problemas aparecieron cuando 120 colegas se encontraron en Praga para ver qué tan lejos podían llegar. Primeramente, fue muy difícil centrarse en el método del presentador. Hubo en cambio, una fuerte tendencia a supervisar cómo había sido hecho desde el punto de vista de quien escuchaba. Segundo, la comunicación se hizo difícil porque los mismos términos psicoanalíticos tenían sentidos implícitamente diferentes en las diferentes culturas. Tercero, no había un marco conmensurable de comparación, no había forma de preguntar la misma pregunta para cada presentación y luego poder comparar las respuestas. Los temas eran tan complejos y formidables que creamos luego dos vías separadas en los grupos de trabajo. Una era para enfocarnos en el problema de enterarnos sobre las presunciones implícitas en la comunicación cuando discutimos material clínico. La otra era trabajar para crear un marco de comparación.

 

Haydee Faimberg mostrará aquello que el primer grupo ha ido aprendiendo en un panel posterior en esta mañana, y el sábado de tarde los colegas del Centro Psicoanlisi di Cesare Musatti en Milano, describirán el trabajo en los proyectos que la  EPF ha estimulado en su grupo. También, viniendo desde una dirección diferente, Jorge Canestri y su Grupo de Trabajo en temas teóricos están investigando sobre el rol de las concepciones implícitas en el trabajo clínico y el problema que tenemos para comprendernos unos a otros.

 

En Sorrento intenté construir una tipología, basada en lo que el analista ha dicho a sus pacientes, que intentó comenzar el proceso de ver cómo podemos hacer comparaciones formales. Este método ha sido mayormente exitoso haciendo que los grupos que formaron parte, se centraran en lo que el presentador estaba en ese momento tratando de hacer pero que por otro lado era insatisfactorio. Ayer y hoy estamos tratando un método modificado que hemos ideado en el grupo de trabajo que se ha encontrado un par de veces en Sorrento, del cual reportaremos el domingo en la mañana. Para preparar la discusión, este método modificado se centra en las intervenciones que el analista hace en una sesión. Pero las trata como indicadores de potenciales y diferentes acercamientos, como ser lo que privilegiamos durante la escucha, lo que es usado para promover el proceso y cómo es entendida e interpretada la transferencia.

 

Interfase

 

Un segundo grupo de trabajo, en Interfase, fue presidido por Samuel Erlich, se le pidió que estudiara los temas que se confunden en la interfase entre psicoanálisis y áreas relacionadas a ésta, tales como universidad y academia, psicoterapia, artes, los medios, etc. (fin nota 2). Luego de una serie de encuentros abiertos con los interesados, el grupo de trabajo se dispuso a comprender una “resistencia” notificada a la interfase de compromisos que parecían ser un tema en las instituciones psicoanalíticas. Una entrevista de investigación semi-estrucutrada fue construida junto con un test-piloto y puesta en práctica con un grupo de analistas. Más de 50 entrevistas han sido ya completadas en 10 sociedades europeas. (nota 3).

 

Los hallazgos sobre los estudios son consistentes a lo largo de los grupos de edades y los niveles en la carrera psicoanalítica. La actitud global  y abierta a la interfase es consistentemente positiva: todos los entrevistados estaban de acuerdo. De cualquier manera, esta actitud global positiva se quiebra rápidamente cuando  es explorada más de cerca en relación con las áreas específicas de la interfase.

 

El contacto con el arte y la cultura es visto como menos problemático a pesar que también aquí se presentan preocupaciones específicas. Los que contestaron sugirieron que en estos contactos, el psicoanálisis podría ser usado superficialmente y malinterpretado. Advirtieron acerca del peligro de una malinterpretación y la necesidad de vencer la aversión ideológica hacia el psicoanálisis. También se preguntaron si la presentación del psicoanálisis no podía volverse dogmático, reducido y perder su clara identidad.

 

Estas dudas aumentaron en relación a la interfase con lo académico (nota 4) y de nuevo al involucrarse con los medios y la política. Los interrogados fueron firmes al ser interrogados sobre si el psicoanálisis debía colaborar con los psicoterapeutas. Esta fue claramente el área más problemática. Aquí el problema de los psicoanalistas de tener una identidad clara fue planteado por toda clase de entrevistados, desde analistas de formación hasta candidatos jóvenes. Los riesgos que citaron incluyeron: que los psicoanalistas podrían cambiar sus teorías, la posible dilución del psicoanálisis, su aceptación “hasta tanto uno conozca su identidad”, el riesgo de ser malinterpretados, subestimación acerca de lo que es el psicoanálisis – sesiones de 4 veces a la semana, estudiantes de psicoanálisis que puedan ser influenciados por estudiantes no psicoanalíticos, etc. La posible pérdida de identidad, pérdida de devoción al psicoanálisis y el peligro de transigir fueron subrayados una y otra vez.

 

Samuel Erlich presentará estos hallazgos el sábado a la mañana. El concluyó que la interfase fomenta ansiedades severas y hostilidad en los analistas, que en respuesta, movilizan defensas del tipo de la proyección, desplazamiento, etc. Las fantasías agresivas vinculadas al contacto con otros incluyen: temor al daño, destrucción, fusión y aniquilación, ser atacado. La respuesta a estas fantasías agresivas parece ser la defensa pasiva, introversión y el aislamiento. Las relaciona a todas ellas con una identidad psicoanalítica frágil y muestra que hay una dificultad en traducir los conceptos psicoanalíticos en un lenguaje de otros y un riesgo de que al percibirse a sí mismo tan especiales y únicos como psicoanalistas, se vuelven snobs, elitistas y aislacionistas.

 

Educación

 

Primero Mary Target y ahora Gabriele Junkers han presidido el grupo de trabajo de la EFP sobre Educación. Comprende un grupo de analistas de gran experiencia en funciones didácticas de diferentes institutos y está conduciendo un cierto número de investigaciones y grupos de reflexión.

 

Un estudio se encuentra en una fase piloto. La literatura publicada con respecto a la formación – mucha de ella norteamericana – ha sido examinada como primer paso en los estudios del grupo de trabajo. Indicó en forma firme que la formación psicoanalítica está distorsionada como proceso educacional por lo que parece ser irracionalmente intenso (probablemente inconsciente) y por factores grupales en los institutos. Por lo tanto, fueron hechas entrevistas semi-estructuradas y otras individuales a tres experientes analistas de formación en varios institutos de formación. Fue desarrollada una metodología bastante sofisticada y especializada que intentó mostrar en  detalle los principios fundamentales que guían el trabajo y las evaluaciones de estos experimentados analistas  didácticos e investigar el significado personal de este trabajo para estas figuras centrales en los sistemas de formación.  Las entrevistas fueron grabadas y estoy convencido de que el trabajo es productivo y capta los aspectos emocionales e incluso inconscientes con el potencial de detectar todo tipo de características implícitas. Muchos de ustedes habrán tenido la oportunidad de escuchar más sobre esto en el día de ayer (nota 5).

 

El grupo de trabajo estuvo particularmente interesado en obtener del entrevistado (un analista de formación e investigador), la percepción de qué significa el psicoanálisis y el análisis didáctico para el entrevistado. Como  experimenta él o ella   al sistema de la formación, qué hace él o ella para eso y el psicoanálisis para ellos, por qué él o ella invierten tanto tiempo y esperanzas-creatividad-desacuerdos-ambiciones en la función didáctica? Acaso las significaciones inconscientes ayudan u obstruyen las intenciones conscientes para entrenar efectivamente a colegas jóvenes? Acaso el investimento personal corresponde a fenómenos grupales que han sido tantas veces descritos, y si es así, puede esto ayudar  a buscar caminos  para moderar  influencias contraproducentes en la formación?

 

Este estudio se encuentra recién en sus inicios, con solo cuatro institutos estudiados. No podemos decir aún cuánto se podrá generalizar: estoy seguro que no todos los analistas didactas responderán de la misma manera. Pero las observaciones reflejan y profundizan la literatura ya publicada. Una característica que ha trabado a aquellos que los han escuchado es que los entrevistados comenzaban habitualmente dando una generalización positiva (por ejemplo “el sistema generalmente funciona muy bien”), pero darían luego una serie de ejemplos espontáneos, inconsistentes e incluso negativamente perturbadores de lo opuesto. Otra característica fue que hubo un forzamiento hacia lo personal. Las preguntas acerca del sistema o el grupo tenderán a ser respondidas en el nivel de la realidad psíquica individual y de las experiencias personales y muchas de ellas  han hecho muchas veces un impacto doloroso y profundo dejando un sabor amargo.

 

Un tema significativo en muchas entrevistas fue una ansiedad aparente sobre ser transparente en múltiples contextos: por ejemplo, se espera que los candidatos sean aprobados en  la visión del supervisor sobre su capacidad sin que ésta sea discutida; los colegas mayores son abandonados pensando que han dejado de ser competentes, los postulantes para el cargo de analista de formación son apoyados por una mayoría en discusión y luego votados en contra; docentes faltos de imaginación pueden permanecer en su función evitando confrontarlos, y así para adelante. En suma, visiones negativas pueden encontrarse solo desde los otros  y cuando aparece en forma directa decir “no” los entrevistados describen una “falla colectiva”.

 

No sabemos que tan representativas pueden probar ser estas miradas y si se convertirán en conclusiones. Pero yo presentaré otras evidencias que se correlacionan con la mirada en los institutos psicoanalíticos donde diciendo “no” implica directamente un problema. Mientras tanto, pienso que es extraordinariamente importante que los colegas entrevistados deseen revelar estas preocupaciones que el grupo de trabajo continúa estudiando.

 

El foro europeo sobre educación

 

Dirigiéndonos ahora al trabajo relacionado con el Foro Europeo de Educación (nota 6). En Budapest en 2002 cinco colegas de gran experiencia de diferentes institutos aceptaron presentar ejemplos de cómo la  indicación para la graduación estaba determinada por su  vecindad. Para ello se les pidió que trataran de traer ejemplos de candidatos evaluados como “excelentes”, “aceptables” e “inaceptables”.

 

En estos institutos la graduación como psicoanalistas es lograda luego de una evaluación hecha por un grupo de colegas mayores de gran experiencia. En todos los casos estas evaluaciones se hacen globalmente e intuitivamente – esto significa hechas en un sentido conjunto más que con un criterio explícito. En otras palabras son hechas en base a un sentido general de las ideas y valores asociados con el encare   psicoanalítico prevalente en el grupo local.

 

Los métodos de evaluación varían ampliamente. No todos los candidatos necesitan presentar su trabajo para demostrar lo que pueden hacer. Pero en cada caso hay una enorme cantidad  de trabajo esmeradamente dedicado y tiempo puesto en el proceso de formación del equipo. Ellos tienen también relaciones personales con cada uno y con los candidatos que están emocionalmente implicados debido a la naturaleza altamente personal de la transmisión psicoanalítica (análisis personal de formación, relaciones con los pares, entre los analistas didactas, etc) y habitualmente son un grupo relativamente pequeño. En estas condiciones de criterios implícitos y relaciones emocionalmente cargadas, puede anticiparse que habrá una tendencia constante a tomar decisiones acerca de la competencia que reflejen las interacciones personales, los prejuicios y tensiones dentro del grupo de analistas que hacen las evaluaciones. La naturaleza personal del trabajo y el uso de los criterios implícitos es también propicio para crear una propensión a llegar a evaluaciones sobre el carácter en lugar de la demostración de competencia. Uno se imagina que no es fácil de combinar el investimento personal que requieren  los roles de profesor y supervisor con el rol diferente requerido por un evaluador cuyo trabajo sea decir sí o no. Es para  superar esta dificultad potencial que utilizamos el examen doble ciego en la solicitud de becas o artículos de revistas o universidades que usan examinadores externos de otras universidades para realizar una decisión en forma independiente.

 

Un informe de nuestro encuentro en Budapest ilustraba claramente cómo el grupo y los conflictos de filiación entre los analistas de formación involucrados, junto con el carácter implícito de las evaluaciones hechas sobre el candidato, podían haber contenido factores muy influenciables en la decisión tomada recién descrita. Cuando trataban de examinar que evaluaciones habían hecho, para decidir que este candidato debía graduarse emergía que solo  las capacidades clínicas generales habían sido discutidas. La valoración parece haber sido considerada a través  de la importancia de estar “en contacto con “o “entender el inconsciente del paciente”, etc y también mostrar una comprensión psicoanalítica en la formulación de un material cuando éste era presentado. De cualquier forma, se exponían ejemplos no específicos (indicadores) de lo que podrían haber querido decir esos conceptos o cómo el candidato los demostraba. Los ejemplos no fueron ofrecidos cuando le fueron pedidos al grupo de Budapest.

 

En lugar de ello lo que emergió en la descripción  de la graduación del candidato, era una historia de dinámica grupal compleja dentro del grupo de supervisión en presencia del candidato y el impacto de estos informes en el comité de formación. En este comité los informes expresaban manifiestamente el involucramiento emocional. La discusión  centraba más y más la atención en si el candidato había cumplido con varios requisitos mínimos y si el candidato los había entendido completamente o si ellos habían sido claros de una manera honesta. Estas consideraciones parecen haber ensombrecido cualquier discusión como ser si el candidato había demostrado indicadores definidos de aptitud.

 

Por ultimo la posibilidad de que el candidato pudiera no aprobar injustamente parecía volverse el factor más sobresaliente en el grupo de evaluación del candidato resultando en una lucha sobre el carácter del candidato y la necesidad de tratar de “salvar” su formación.

 

El informante del grupo de Budapest que escuchó sobre este proceso sintetizó sobre cómo lo pensaban y mostró cómo “no había una distinción clara entre la aptitud y el carácter del alumno”. El informante también pensó que la perspectiva de reprobar potencialmente a un candidato era vista  en términos emocionalmente aplastantes. Parecería que en ausencia de una cultura en la cual  existen los indicadores para determinar quien pasa y quien pierde, el tema de que quiere decir reprobar un candidato hizo surgir potentes fantasías – “tales como decidir que alguien no era competente equivalente a matar al candidato extinguir su futuro, o cuestionarle el poder de la formación de analistas, etc” como lo puso el informante.

 

Ventaja comparativa

 

La economía busca entender las leyes que gobiernan la producción, distribución e intercambio de escasos recursos. La mayoría de nosotros aquí vive en uno de los 17 países más ricos. Los teóricos de la  economía moderna argumentan que estos países han evolucionado hacia la riqueza porque se han vuelto parte de un conjunto complejo y exitoso de instituciones que pueden decir “si” o “no” a lo que ahora llamamos mercados. A pesar de los reclamos de algunos apologistas contemporáneos de derecha, los mercados modernos no son entidades asociales, amorales y apolíticos como han sido caracterizados en el llamado Modelo  Americano de Negocios. Ni son perfectos. Son estructuras delicadas incluidas en instituciones sociales  resultantes de un proceso complejo de adaptación y co-evolución con  orígenes en el logro evolucionista de los hombres de Cromagnon que llegaron a Europa  40000 años atrás (esta cuenta está basada en Kay, 2003). Desplazaron a los Neandertal que usaban solo materiales locales. Los Cromagnon cambiaron el trueque por el comercio, compraron objetos, no para su uso personal inmediato sino para la reventa. Ellos innovaron. Mientras que los utensilios de  los  Neanderthal no cambiaban mucho, los de los Cromagnon sí lo hacían. Ellos tenían un lenguaje y desarrollaron representaciones tal como se puede ver en las pinturas de las cavernas en Lascaux. La comunicación es esencial para la especialización y el intercambio. Y el corrimiento de la producción para  uso propio a la producción para el intercambio fue una innovación institucional que algunos la han categorizado como una innovación técnica tal como la invención de la rueda. Solo en los estados más ricos hoy en día es mayor la producción para el intercambio.

 

En el siglo XIX, dos economistas elaboraron un marco duradero para analizar y comprender el intercambio productivo. Adam Smith introdujo la idea de que el comercio beneficiaba la División de Trabajo y David Ricardo elaboró el principio de la Ventaja Comparativa: ambos principios llevaron a un aumento en la especialización.

 

La ventaja comparativa dictamina que haremos lo mejor si nos enfocamos en lo que hacemos mejor, en lugar de  aquello que hacemos mejor que otros. Es un concepto sutil. Si seleccionamos personas para tareas, necesitaremos frecuentemente de nuestro instinto, “quién es la mejor persona para el trabajo”. Pero los economistas pueden demostrar que es un instinto equivocado. Actualmente debemos preguntar quién debería estar haciendo ese trabajo, teniendo en cuenta lo que él o ella son capaces de hacer en una variedad de trabajos y también pensando sobre quien puede hacer ese trabajo en lugar de una variedad de otros trabajos y también pensando sobre quien podría estar haciendo ese trabajo en lugar de una variedad de otros  trabajos que ellos corrientemente hacen o podrían hacer.

 

En síntesis, cuanto más especializados en lo que realizan, la gente más los quiere, y los especialistas deberían ser empleados en lo que mejor hacen. Es antieconómico tener especialistas ocupando trabajos que no son su especialidad. Históricamente, las organizaciones, grupos y países que aprenden estas lecciones menos que otras, fallan. Derrochan los recursos humanos y crean pobreza y desempleo innecesario.

 

Mencioné que los especialistas deben ser empleados en una especialidad que la gente desee usar. Los mercados que funcionan adecuadamente contienen las condiciones para todo tipo de libre experimentación e innovación. Algunas cosas salen bien y sobreviven y otras no y fallan, que es lo que la disciplina de mercado del buen funcionamiento asegura. Logra incentivar la compatibilidad – un balance entre lo que es deseado y lo que la gente está motivada a producir  – es mucho mejor que todos los intentos de predecir o decirle a la gente lo que ellos quieren o planear que funcionará de antemano. Funcionando correctamente los mercados se comprometen con una disciplina adaptativa – retroalimentación bajo la forma de éxito y fracaso –  y la variedad del pluralismo. La selección funciona bajo el pluralismo disciplinado no por voceros – política, poder, influencia, etc. Es debido a que los países ricos han creado mercados  enmarcados en un conjunto evolucionado y adaptado de instituciones sociales (que puede ser sintetizado con la palabra “pluralismo disciplinado”) es que han explotado las ventajas de adelantarse si aquellos que pueden hacer lo mejor, trabajan en las tareas que hacen mejor. Es por ello que Suiza, de hecho un país con ninguna fuente natural de la cual dependa, dependiendo solo de su fuerza de trabajo, es el país más rico del mundo, tal como ha sido medido por el GDP por trabajador.

 

Pluralismo disciplinado

 

El requerimiento básico para el pluralismo disciplinado es que existe el ensayo y error lo cual implica la necesidad de retroalimentación. Los primeros hallazgos de las partes que trabajan pueden vistos como documentando una retroalimentación negativa. Puede ser desalentador pero actualmente tengo un alivio considerable por el entusiasmo con el cual los colegas han trabajado y la liberación que muchos sienten ahora que estamos presentando estos temas en conjunto. Muchos de los institutos de formación están ahora involucrados con los grupos de trabajo, discutiendo los hallazgos. Yo he invitado a Newell Fisher, el actual presidente de la Asociación Psicoanalítica Americana a pronunciar  un discurso en la plenaria de mañana en la mañana. No quiero anticiparme a sus palabras demasiado, pero él también comienza con una retroalimentación negativa. El dirá “en el pasado año”, “he viajado mucho alrededor de nuestro país y me he encontrado con más de 42 sociedades nuestras. Basado en mis investigaciones informales, estimaría que entre el 40% y el 50% de nuestros analistas graduados no tienen un solo paciente en análisis.” El les dirá cómo su sociedad enfrentó aquello que muchos temían encargando una inspección para investigar esta situación crítica y generando una retroalimentación más elaborada y precisa. Los resultados son fascinantes y él los incluirá en un film, describiendo exactamente cómo estas personas  que deberían referir pacientes para análisis (o pensar  sobre esto para ellos) hablan sobre los psicoanalistas.

 

Algo está claramente equivocado cuando más de la mitad de los analistas graduados altamente formados de la Sociedad Americana no están haciendo psicoanálisis. En Argentina y quizás en otras partes de América Latina es peor.

 

En términos económicos el problema trata de compatibilidad incentivada: hay demasiados psicoanalistas deseando trabajar y/o muy pocos pacientes deseosos de ser tratados por ellos. El problema que subyace a esta ecuación, podría ser  por haber demasiados psicoanalistas o muy pocos pacientes – quizás porque aquellos a los que podrían referir o auto-referirse hacia el psicoanálisis, carecen del conocimiento apropiado sobre lo que el psicoanálisis podría ofrecerles. Newell Fischer nos hablará mañana sobre los esfuerzos que se están realizando en los Estados Unidos para promocionar la reputación del psicoanálisis como tratamiento en comparación con sus competidores  (nota 7).

 

De cualquier manera, una buena conclusión de esta actividad, puede implicar fortalecer las relaciones de interfase con las universidades, los psiquiatras y los psicoterapeutas lo que traerá con ello las ansiedades sobre la identidad psicoanalítica que he subrayado más arriba.

 

El problema más difícil en todo esto es hacer el diagnóstico acertado. La razón por la cual hay subempleo psicoanalítico puede ser por estar disponible la   información inadecuada para los pacientes que demandan o puede ser que lo que se está ofreciendo sea en sí problemático. Algunos de nosotros podríamos decir que en ausencia de un pluralismo disciplinado, la especificad del psicoanálisis se ha perdido. Otros pueden decir que los psicoanalistas necesitan adaptarse al nuevo ambiente de comida rápida y arreglo rápido y ofrecer algo diferente o hacerlo más sencillo  para los pacientes que se atienden: todos estos argumentos surgen más o menos de la misma forma cuando discutimos el tema de la frecuencia con la que debemos trabajar y la frecuencia requerida por los candidatos durante el aprendizaje.

 

Estándares educacionales

 

En New Orleáns el comité de la IPA aprobó una resolución para modificar las reglas oficiales establecidas sobre los estándares de educación, afirmando que reconociendo los valores de la flexibilidad y el pluralismo le permitirá a los institutos componentes adoptar los modelos educacionales que mejor se adapten. El término pluralismo fue usado varias veces para sostener este cambio en las reglas. La resolución fue una respuesta a una solicitud de algunos institutos Latinoamericanos  para ser autorizados a apartarse de lo que hasta ahora ha sido  considerado requisitos  sagrados – principalmente que la formación psicoanalítica es de cuatro veces semanales (nota 8).

 

Llegado hasta este punto, he estado argumentando que el pluralismo,  al menos en los sistemas económicos y sociales  está lejos de ser exitoso a menos que esté acompañado por disciplina; la flexibilidad e innovación son cruciales para el progreso pero muchas innovaciones fallan o se apagan de diversas formas inesperadas lo cual significa que la retroalimentación para medir el éxito o fracaso y la oportunidad para corregir rápidamente la acción es también importante. Sin disciplina en estos sentidos el pluralismo es de hecho “vale todo”.

 

La analogía económica es Coca cola. Algunos años atrás alteraron la fórmula de su bebida a otra que los ensayos de investigación de mercado mostraron que sería más exitosa. Pero estos ensayos no son la vida real. Cuando la compañía introdujo la nueva fórmula a  través del mundo en un gran cambio, las ventas rápidamente cayeron hacia un amenazador desastre. La decisión pudo ser revertida y solo se perdió algo de reputación. Si a los consumidores no les gustan las innovaciones, comprarán lo que prefieran. Esto es más fácil y   menos doloroso personalmente  que reclamar, razón por la cual las economías exitosas no permiten los monopolios. Pero antes de que esto suceda puede adoptarse una buena iniciativa.

 

Los sistemas económicos son adaptativos así como los seres humanos son altamente adaptativos. El problema es que aquello que puede ser adaptativo en una cultura institucional fallante – en la cual el avance depende de someterse – puede no serlo en el  largo plazo. Es por ello que las instituciones habitualmente son tan reacias al cambio.

 

Las instituciones psicoanalíticas incluyendo la API se encuentran en riesgo si los resultados que buscan o los procedimientos que adoptan son muy difusos como para brindar una retroalimentación adecuada. Hay una amplia bibliografía sobre la observación de la evaluación institucional hecha en otras situaciones profesionales y laborales. Sugieren que en ausencia de criterios formales (universales) serán los informales (particulares) los que dominen (por ej. Parsons, T. (1951) Una consecuencia reconocida del sistema particular es que  calificar  dentro de un marco no será necesariamente aceptado cuando nos movemos a otro: un estándar internacional se volverá así hipócrita. Si la calificación depende de un favor personal, emergerá un sistema de camarillas. Otto Kernberg (1986, 1996) ha descrito lúcidamente muchos problemas institucionales de poder, económicos y de transparencia en los institutos psicoanalíticos.  En New Orleáns, Claudio Eizirik y sus colegas (Araujo, 2004) plantearon puntos similares, observando desórdenes disfuncionales del narcisismo entre  grupos en los Institutos. Y también como nuestros institutos usan evaluaciones implícitas y procesos grupales para dirigir sus variadas valoraciones,  favorecen el culto a la personalidad, no inspiran confianza y la moral se debilita, produciendo identidades psicoanalíticas frágiles.

 

Creo que todos supimos durante cierto tiempo que en las instituciones psicoanalíticas no hallaríamos ningún camino satisfactorio para lidiar con el problema del fracaso. Esto significa que en lugar de pluralismo disciplinado tenemos un “vale todo” que nos coloca frente a un enorme riesgo. Si, por ejemplo, los Institutos desearan aprovecharse de la nueva flexibilidad que el Comité de la API quiere ofrecerles cómo lo evaluarán si no funciona? El temor de aquellos que se oponen a este movimiento, entre los cuales me incluyo, es que la API peligra creando una situación donde los propios estándares de la API quedan sin sentido. La reputación, una vez dañada es difícil de reparar. Los riesgos son tan grandes que más  que dar una autorización para cambiar todas las reglas, la API y los institutos que desean seguir su camino podrían ser advertidos para permitir la experimentación solo a pequeña escala y solo en condiciones controladas – esto es en una situación donde investigar la valoración  del efecto del cambio sea parte de la innovación. Para que esto sea posible, tenemos que encontrar un camino mejor para evaluar las aptitudes psicoanalíticas y aquí por ultimo pienso que los frutos de la nueva política científica de la EPF son constructivos.

 

 

 

 

Evaluando  aptitudes psicoanalíticas específicas

 

Luego de reconocer el problema con los criterios existentes para evaluar la aptitud, el Foro Europeo en Educación, creo que está haciendo progresos para encontrar un método que pueda fijar la aptitud psicoanalítica a través de una serie de técnicas psicoanalíticas que sean a la vez justas y transparentes. Si es así, podríamos estar preparados para aprender a decir “no” y defender nuestras decisiones – no a candidatos en particular, no a innovaciones infructuosas.

 

Nuestro punto de inicio en Budapest en el 2002, fue pedirles a los colegas que traigan a discusión ejemplos detallados del trabajo clínico de candidatos que han sido evaluados como “indicados” con aptitudes para la práctica, o también de otros que consideran no aptos. Donde las evaluaciones parecían profundamente fundadas, aún cuando en su mayor parte hayan sido hechas en forma implícita, esperábamos poder usar el proceso de discusión de grupo de los ejemplos detallados para ver lo que había sido evaluado como más explícito y transparente. A través de varios asesoramientos, esto parece funcionar. Seguí adelante proponiendo un marco destinado a nuevos desarrollos y trabajar con diferentes enfoques sobre  el trabajo psicoanalítico.  (Tuckett, 2004). El principio fundamental es que la aptitud debe ser demostrada en la práctica. La implicancia es que algunos candidatos serán capaces de demostrar que son competentes presentando su propio trabajo y algunos no: el aprobar o reprobar estarán determinados por esa oportunidad particular para demostrar las habilidades adquiridas (las cuales no excluyen por supuesto, las oportunidades de intentarlo nuevamente).

 

Escuchar las presentaciones que los colegas realizaron en Budapest, me hizo sugerir que a través de todos los diferentes enfoques que nos han sido descritos, la tarea psicoanalítica requiere capacidades específicas (1) sentir datos relevantes (afectos y significados inconscientes), (2) para concebir lo que es sentido y (3) ofrecer interpretaciones basadas en todo esto, así como también sentir y concebir los efectos de las interpretaciones. El desarrollo de estas capacidades podría definir el propósito de la formación. Si fuera así, luego la evaluación tendrá que  probar si el candidato puede demostrar que se ha dominado estos tres marcos o metas en forma suficiente.

 

Tom era un candidato de uno de los Institutos Europeos al cual se le pidió que presente un caso para demostrar que estaba capacitado para trabajar analíticamente. En este instituto en particular, esta tarea se realiza acercándose sin una guía explícita, asistiendo al encuentro de un pequeño panel para hablar libremente y sin apuntes y luego responder algunas preguntas. Las preguntas intentan establecer claramente la aptitud conceptual del candidato así como también su capacidad de escucha y de interpretación. Por ejemplo, se le preguntó  a  Tom cuando se enfrentaba a algún acting out de sus pacientes, si diferenciaba entre lo que sería un ataque y lo que sería un desafío; o cómo entendía la relación entre la representación del padre como idealizado y disminuído.

 

Un punto de interrogación comenzó señalando que Tom había mencionado que la paciente había evocado la imagen de la “pobre niña rica” que a los miembros del panel les pareció  que daba a entender el uso de un tipo de masoquismo con el cual ella podía asustar un poco a su analista. Cómo piensa Tom que el material transferencial infantil podría ser diferenciado de aquel dirigido al analista – por ejemplo, en el material de los sueños?

 

Tom dio algunos detalles sobre la resonancia personal que la paciente ha evocado en él y podía  responder ligando algo de lo que él había aprendido sobre sus propias respuestas a experimentar  la abundancia y la pobreza al miedo de la paciente de su propia madre.

 

Tom ya había hablado de lo difícil que había sido para él rechazar darle a la paciente cambio en las  horas de sesión cuando se las pedía y cómo aprendió de su supervisor acerca del marco  participativo-observacional, así como su potencial siginificación. El contestó la pregunta contando de nuevo cómo cuando la paciente le pidió luego un cambio de hora y él le respondió con una interpretación, la otra sesión trajo un sueño en el cual la paciente se sintió perseguida por monstruos, que por asociaciones posteriores llevaron luego a la emergencia de ansiedades incestuosas y temas concernientes a fantasías de la paciente sobre la escena primaria.  Esta respuesta y la forma en que Tom pudo ligar en forma dinámica aspectos de la transferencia, contra-transferencia, asociaciones y sueños, aparecieron en el panel y también en nuestro grupo cuando discutimos el caso en Berlín, para mostrar cómo Tom pudo profundizar en temas suscitados por la pregunta, demostrando claramente cómo fue capaz de crear conexiones significativas entre sus ideas y el material clínico – fue capaz de usar conceptos psicoanalíticos para una mejor comprensión de la sesión

 

Cuando discutimos este ejemplo particular en Berlín éramos un grupo variado de muchas orientaciones diferentes donde cada uno de nosotros probablemente trabaja en forma muy diferente de la de Tom. Aquellos que hicieron la evaluación en el Instituto de Tom no tenían criterios explícitos y no usaban (o tal vez no necesitaban usar) los tres marcos que recién presenté. Pero a partir de este  caso y otros parecería que los tres marcos fueran capaces de generar   una cantidad de indicadores detallados de lo que  necesita ser demostrado que puede correlacionarse con evaluaciones sobre éxito y fracaso a través de varias maneras de trabajar.

 

Esto es solo el comienzo y es necesario ponernos profundamente de acuerdo, es necesario más trabajo – esencialmente  intentando comprometer a muchos más analistas de formación para tratar de hacer explícitos ejemplos de lo que ellos juzgan favorable.

 

Es interesante que cuando las ideas fueron presentadas en New Orleáns en el encuentro de la API, dos candidatos se encontraban presentes. Rápidamente expresaron el valor que tenía para ellos tener una idea clara de lo que deberían hacer y esto parece ser una señal esperanzadora. Puede conducirlos a buscar profesores que puedan ayudarlos a hacer esto y trabajar contra los mecanismos maladatpativos tales como por ejemplo elegir profesores que no causarían demasiados problemas. Para aquellos de ustedes interesados en este enfoque el Grupo de trabajo sobre Educación estará debatiendo todo el Sábado para un evento plenario y con pequeños grupos de discusión sobre cómo usar este marco mientras el grupo de trabajo lo desarrolla.

 

La API

 

La votación en el Consejo de la API acerca de la resolución de flexibilizar las reglas  estuvo cerca (12 – 10). Daniel Widlocher está solicitando a seis miembros del Consejo para formar un comité. Quizás esto pueda proveer una real oportunidad que refleje cómo podemos garantizar que los graduados de la API sean especialistas psicoanalizando y así asegurar que la etiqueta Psicoanalista de la API conserva ventajas comparativas y es siginificativa.

 

Mi argumento es que los psicoanalistas de la API deben ser capaces de ofrecer de forma manifiesta y competente  algo distinto y específico a sus pacientes, de lo contrario  todos nosotros enfrentamos la erosión de ambas: nuestra reputación y nuestra ventaja comparativa. Como identidad psicoanalítica grupal estará basada en algo todavía más frágil. Para evitar este resultado le pido al Consejo que considere dos sugerencias:

 

  1. Los reglamentos modificados deberán ser implementados solo en aquellos institutos que también estén de acuerdo en demostrar a la API los pasos que darán para evaluar la aptitud del graduado de una manera explícita y transparente, incluyendo en forma ocasional pero regular asesores externos. Con el adecuado asesoramiento, la innovación en la formación será bienvenida y podrá permitirle al psicoanálisis disfrutar de los beneficios del pluralismo disciplinado.

 

  1. Una nueva categoría de beca para miembro deberá ser creada y abierta para ser obtenida por cualquier miembro actual de la API concedida a aquellos que demuestren aptitudes en una demostración similar a la solicitada a los candidatos (  pero con un nivel algo más alto) y que mantenga una práctica psicoanalítica regular demostrando su competencia con intervalos de cinco años. Altos estándares son requeridos no solamente en la formación sino en el trabajo continuo como psicoanalista.

 

En un conocido editorial, Daniel Widlocher escribió: “Este tema de la calidad del cuidado no puede ser evadida mucho tiempo más. Son los propios pacientes (los “consumidores”) los que se preocupan sobre ello, anticipándose o seguido por el gobierno y más generalmente, por la opinión pública como un todo…..La evaluación, en todas sus etapas de práctica e investigación, en su extensión y en el alcance de nuestros esfuerzos para vencerla, es un desafío que no podemos evadir.” (Widlocher, 1998: 1-11).

 

Estamos en un momento crítico. Requerimos de una situación donde ser miembro de la API sea reconocible porque los miembros de la API tienen un alto y distintivo estándar de calidad de trabajo del cual la gente desea beneficiarse –tanto como pacientes o para venir y estudiar. Creo que podemos construir confiando en la especificidad de lo que los psicoanalistas hacen pero esto será subestimado si debilitamos las normas de formación y permitimos  un “vale todo”.

 

Muy pocos de nosotros en Europa nos interesamos por la API y votamos en sus elecciones. Esta pasividad adaptativa no provee a nuestro liderazgo con una retroalimentación y motivación que es necesaria para la organización sana de la práctica del pluralismo disciplinado. Este es un problema urgente, espero haberlos motivado a abordarlo.

 

 

 

 

 

Notas

 

  • Algunos de los problemas presentados por nuestros colegas norteamericanos han comenzado con el intento de acercar temas teóricos más que empíricos desde el desastroso impacto del pensamiento de Hartmann con respecto a la validación del material clínico como datos para información científica (ver Edelson, 1986)

 

  • Esta definición de tareas distingue al Programa de trabajo de la API del grupo de Plataforma, cuya tarea es el actual compromiso en la interfase.

 

  • Los entrevistados abarcan las edades de 31 a 66 años, están casi uniformemente divididos por género, y abarcan cinco etapas a lo largo de la carrera psicoanalítica: Candidatos jóvenes, candidatos mayores (4,11), Miembros asociados y titulares (12,6) y analistas de formación (12). Del punto de vista profesional ellos son  psicólogos (23) doctores en medicina (19) y otros (3).

 

  • 60 % de los entrevistados perciben riesgos al ser implicados, por ejemplo, es peligroso enseñar psicoanálisis solo como teoría, los procesos de selección son diferentes en la universidad y en el instituto psicoanalítico (tanto para profesores como para estudiantes), los estudiantes pueden comenzar a analizarse, la imagen del psicoanálisis podría dañarse si es realizada por no-psicoanalistas.

 

  • como en el grupo de trabajo de interfase, el grupo sobre Educación recibió apoyo de la API y este estudio fue presentado formalmente en New Orleáns donde colegas fue discutido por colegas de América del Norte y América del Sur que lo valoraron.

 

  • El Foro Europeo en Educación es el sucesor del Coloquio de la EPF sobre formación y comprende miembros del Grupo de Trabajo sobre Educación y otros analistas de formación de larga trayectoria, formando un grupo de 50 colegas que representan a casi todas las 28 sociedades.

 

  • El sábado a la noche podrán también asistir a la reunión inaugural del nuevo Grupo de Trabajo sobre Iniciación del Psicoanálisis de la EPF. Su informe explora cómo hacer una oferta específica de psicoanálisis de la manera más efectiva.

 

  • La excepción es la Sociedad de París que usa las tres veces por semana. De cualquier forma, ellos argumentan que la longitud y la amplitud de su formación de hecho se constituye en una de las más intensas y demandantes. Ciertamente no es flexible en el sentido de suspender sus requisitos.

 

 

Presidente de la EPF:

 

David Tuckett

British Psychoanalytical Society

 

 

Bibliografía

 

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Los datos sobre el grupo de trabajo de la EPF estarán a disposición en línea con sus informes detallados en el Sitio web de la EPF , también serán regularmente publicados en el Boletín de la EPF.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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