BLOCK DEL ANALISTA/ COMENTARIOS SOBRE EL FILM “TRANSLÚCIDO”. GERARDO MÁRQUEZ.

BLOCK DEL ANALISTA/ COMENTARIOS SOBRE EL FILM “TRANSLÚCIDO”. GERARDO MÁRQUEZ.

EL TRANSLÚCIDO ZELIG.  Gerardo Márquez.  26 de mayo 2018.

Leonard Zelig.  Director de la Película “Thin Walls”, tras de sí un proyecto que convocó de manera creativa, apostando por una modalidad de producción alternativa.   Con riqueza en los diferentes ámbitos artísticos y técnicos que se perciben en la lograda fotografía, estética sofisticada y una banda sonora atrapante.  Riqueza también en la manera de afrontar en una especie de organización colectiva los costos y generando previamente el film, para luego ser ofrecida la producción a varios interesados.   No en vano Leonard Zelig, toma su nombre artístico de aquel personaje célebre de Woody Allen, quien podía ubicar de forma neurótica casi cualquier rol y de manera camaleónica iba transformando su personalidad, atravesando los contextos históricos más disímiles.   Sobre todo, Zelig, la película es una de las obras más innovadoras del Allen creativo, quien introdujo técnicas de envejecimiento del film (pisoteándolo) e inclusión del protagonista en escenas de documentales históricos.   De tal manera Leonard Zelig, nuestro Director juega desde el nombre, pero muy seriamente nos introduce en un complejo viaje para analizar uno de los motivos más enigmáticos de la humanidad.  El paso a la muerte.   Digo el Paso, muy a propósito porque la entrada más allá del umbral no la podremos conocer y hablar de ella.  Sólo de su antesala, que inicia por lo general con el llanto neonatal (luego, es esa otra discusión).

De “Thin Walls” a “Translúcido”.   Hay un proceso migratorio, más allá de las traducciones.  El de un Cineasta Venezolano que se instala en USA, y filma desde allá, con el pensamiento y la creatividad, del considerado joven promesa del Cine Venezolano.    Paredes Delgadas y Translúcido, son evocaciones que hacen referencia a la sobre-determinación de la vulnerabilidad, de la fragilidad, podemos pensar de la vida, de lo finito que es el límite entre la vida y la muerte.   Pero también, de la aproximación a la psique (alma para los griegos), es decir aquello inmaterial que consideramos único y reservorio de la subjetividad de cada quien.

Es a partir de lo que escucha a través de aquellas paredes delgadas, que Rubén comparte con Maggie sus memorias acerca de las nimiedades de la vida cotidiana de sus vecinos.  Que, sin embargo, son de conmovedora fuerza y apego vital, pues muestran la singularidad de aquellos, que como referencias de sí mismo, dan cuenta de quién es él.    Cuando defines a otro, en buena medida, en las palabras, los gestos, las muecas con que lo haces, estás mostrando y reconociendo quien eres.   Cuando defines, también ese acto de relatar te define.     En el caso de Rubén, la elaboración de lo que para él representan las inteligentes y agresivas discusiones de la pareja vecina, los ejercicios Vocales de la cantante de Ópera o los sonidos del orgasmo de otra, son los trozos de vida que entrega con fruición a Maggie.  Son los detalles que regala, como en muchas situaciones ese día, con una generosidad que causa reflexión.  ¿Será acaso una manera de seguir viviendo más allá de su propio fin vital?

Translúcido: Un cuerpo que deja pasar la luz, pero no permite ver de forma nítida los objetos a través de él.

A diferencia del sonido en paredes muy finas, la luz sólo atraviesa en la imaginería popular a los espectros, los fantasmas, los muertos que se les suele representar translúcidos.   También el film, como muchos materiales, representa un cuerpo que permite que la luz le atraviese parcialmente, generando una imagen que, aunque la vista nos engañe, no es totalmente nítida.

RUBÉN dice a Maggie, tiene un secreto.  “Tengo Cáncer de Páncreas. Terminaré mi vida esta noche”.   Luce tranquilo, relajado y también seguro.   Maggie, quien ha contado lo que evidentemente le duele profundamente (que dejó morir un bebé), escucha sorprendida aquella declaración extraña.  De la cual escapa y entra, mediante un chiste “¿Quién se quedará con el apartamento?  Rubén: Es lo único en lo que no he pensado”.  Ambos ríen, pues ese chiste muestra la aceptación y la paradoja inconsciente, este hombre afortunado, pronto será cadáver, y la vida seguirá sin él.

Aunque Federica, en un recurso de alteración del tiempo narrativo, aparece antes decepcionada (tal vez celosa) del Cliché de Rubén, quien ha encontrado el amor de su vida (claro, si pensamos que durará menos de 24 horas, no es descabellado).   Una enfermera que puede asistirle en su proyecto final.  Ser objeto amoroso y acompañante en una muerte dulce, o al menos apacible, mediante una sobredosis de heroína.

Antes en el primer cuadro de la Película, vemos a Rubén, frente a una pantalla de edición digital, hablando para alguien, tal vez un niño/niña.  Organizando pequeños parlamentos para ser vistos, a lo largo de la vida de ese ser, quien por padre tendrá esta referencia audiovisual.   “Sé Feliz en tu vida”.  Ha pensado en mucho.  Tal vez ha pensado desde el deseo Omnipotente de Inmortalidad que anida en el ser humano. Podemos recordar a Melanie Klein, Psicoanalista quien en 1935 acuñó el concepto de Defensas maníacas del Yo temprano, como una Tríada de Control Omnipotente, Triunfo y Desprecio, para negar la realidad psíquica, el sufrimiento y la intensa ansiedad y culpa, que genera la masiva sensación de pérdida del objeto.   Rubén niega a través de este grandioso proyecto fílmico, que estará muerto, que no tiene hijos, que la enfermedad que lo ha alcanzado promete un desenlace doloroso, agónico e impredecible frente al que se planta, desafiante irse antes de que se complique.

Luego en una interesante vacilación, por momentos Rubén luce oscilante entre el disfrute de la luz y la naturaleza desde una cornisa, que por momentos parece un borde del cual puede lanzarse en acto suicida.   Es ese el ambiguo panorama que nos pone el director frente a nuestros ojos.   Enfermedad Terminal, que sigue un curso que la ciencia plantea inexorable, y convierte en cifras, tantos meses con este procedimiento, tantos otros si es invasivo mutilante, la agonía será dolorosa.  Por otro lado, la posibilidad de acortar ese tormento, provocando un desenlace rápido y sin dolor (más) que conduce a la muerte “antes de que ya no pueda decidir o hacerlo de forma independiente”.

Está servido el plato.  El dilema es atractivo, aunque recuerdo hace casi veinte años a un querido profesor, psicoanalista argentino en tránsito fecundo por Venezuela, Augusto Robatti, que ante el dilema había que considerar la salida no dilemática.  Es decir, poder romper la lógica binaria.  Asunto que me propongo, poniendo en duda que se trate de Matarse antes o Morir de Dolor un poco después.

La pregunta: ¿Es un acto de vida poner fin a ésta?, a lo cual responderé que no siempre.  Si se trata de un impulso, una resolución pasional, un acto intempestivo evidentemente que todos acá concordarán que se trataría de un acto suicida que llamaremos (Sin Sujeto), es decir desprovisto de un sujeto que piensa, elabora sobre tal resolución.    Podemos considerar que es un síntoma de Melancolía, Depresión.    Mientras que si la resolución de finalizar la vida de manera programada y auto dirigida, es producto de la ponderación, el pensamiento y la reflexión subjetiva, es posible que sí.      Pero como diferenciar tal elaboración en los casos en que no hay un Cáncer diagnosticado como Terminal (que por cierto no es el caso del personaje Rubén), 1) pensemos en un sujeto que ha sufrido por años de Tetraplejía (Por ejemplo, Ramón Sampedro, que dio origen al Film Mar Adentro de Alejandro Amenábar, ganadora del Oscar y protagonizada por Javier Bardem), quien cansado de vivir sin movimiento físico, y considerando que había vivido y viajado lo suficiente, con su intelecto escritor, pidió durante muchos años sin lograrlo, ser autorizado para ser asistido legalmente en su deseo suicida.   No fue autorizado, aunque una amiga le ayudó a morir, so pena de ir a la cárcel, que evadió por falta de pruebas, algo en lo que insiste Federica con los amigos Salomón y Maggie, quienes por momentos y en medio de la conmoción pierden noción del riesgo de incriminación.   Es ilegal.  ¿Pero es ilegítimo?; 2) Más aún, otros casos de sufrimiento crónico, emocional.   Trastornos Psiquiátricos de larga data, que atormentan a un nivel terebrante y que pueden desencadenar una resolución como la de Rubén, sostenido en el argumento de un sufrimiento incurable que sólo es posible cegar con la muerte como en el caso del Suicidio de la Pareja de Nathan y Sophie (De la Decisión de Sofía).  Ella presa de culpa irreparable, melancólica por haber elegido la vida de un hijo, a costa de la del otro y él esquizofrénico, deciden poner fin a su vida, en lo que incluso puede ser parte de un elaborado y reflexivo plan final.  Se va tornando más complejo. 3)  Incluso en el caso de las enfermedades “Terminales”, como otras que en el tiempo lo fueron, y luego han conseguido cura.    Cómo pensar y no doler la muerte del Escritor Reynaldo Arenas (vida llevada al cine en la Película Antes que Anochezca, 2001, de Julian Schnabel), quien es asistido en su decisión de morir, por un gran amigo, antes de sufrir el incremento de los estragos del SIDA.  Hoy día enfermedad con la que es posible vivir, gracias a los avances científicos.

Más allá de consideraciones militantes del movimiento pro-Eutanasia, paliativista o conservador.   Creo que el Film Translúcido, nos plantea una decisión de vida, elegida por Rubén, quien, a pesar de la Resistencia Respetuosa de sus amigos, va mostrando en diálogos con reminiscencias de talante analítico, la firme voluntad de poner fin a su existencia.  Tal vez en el camino no encontró otro interlocutor que le ayudara a dudar más sobre su decisión. Un psicoanalista u otro interesado en profundizar en su concepción de quién es Rubén.

El Film nos expone al hombre-Sol, es decir radiante, espléndido, disfrutando siempre al máximo.  Pero al mismo tiempo, con cierta intolerancia y dificultad para sostenerse en el vínculo (incluso consigo mismo), cuando surgen los impases propios de las relaciones.   Allí, le expone a Celeste la Metáfora del Frontón, aquella pared que divide a dos tenistas que juegan aislados, y en un instante Rubén se descubre en su aislamiento afectivo.  Esas barreras invisibles que no son tampoco casualidad en la definición del personaje.

En diversos momentos, Federica, Salomón, Raúl, Celeste, la Madre quieren tener respuesta de un Rubén que se extravía.   Desaparece, podemos pensar que producto de la dificultad de mostrarse incompleto, fallido, doliente, triste.  Rubén muestra alegría dispuesta, siempre lista.   Para el próximo Click.  Obturación que capta el ideal máximo del imperativo a la Felicidad.   Cuán pesado, puede ser ese ideal.   Cuán difícil por tanto tolerar ser el sol que se apaga lentamente (Tomando la Canción de la Banda Sonora:  Yo Era el Sol), es decir que se atenúa, intermitente, sol negro, sol hueco, oscuridad doliente.   Justamente en los ideales del Yo, encuentra su trabajo más fecundo la labor psicoanalítica posible.

Salomón, a mi juicio, es el amigo que representa la angustia de separación de quienes se sienten arrastrados y peligrosamente identificados (sin barreras, o tabiques por instantes) a mantener vivo al enfermo, como prueba de amor.  Aún a costa del sufrimiento del otro.

Raúl, impresiona un aspecto racional, y a veces haciendo uso del pensamiento mágico (como la Plastilina curadora o los Heladitos alternativos) puede acompañar aún desde la incomprensión de la decisión, y en función de la alteridad, es decir de la aceptación de la discriminación con Rubén.  El y Rubén se quieren, pero no son la misma persona, no piensan igual.

Federica y Maggie, impresionan aspectos disociados de la figura femenina.  Federica será sin saberlo en el proceso de muerte, la destinataria del proyecto de descendencia de Rubén, confidente, protectora, aspecto querido, pero no deseado.   Mientras que Maggie, representa el amor de la vida, pasional que se escapa con la enfermedad y que finalmente evade en la huida a la muerte que Rubén establece de forma irremediable.

Curiosamente, la madre queda excluida.  Repulsa la decisión de Rubén, y este a cambio no responde su llamada.   Ella lo mantiene vivo, objeto demandado y él en cambio ha resignado su encuentro por el de la Muerte. Vía Transferencial, la madre aparece encarnada en la Instructora Holística, un personaje que requiere detenimiento, pues la contención y actitud bondadosa, pueden generar confusión en cuanto al rol que cumplen las creencias místicas, los credos religiosos y sus certezas.  El peligro de la sugestión tranquilizadora “Tú tienes el Control, puedes hacer lo que quieras”.  Pero, ¿será importante cuestionarse lo que se quiere en un momento dado? Será por eso que es tan importante, que la decisión se cumpla antes de la medianoche.  ¿Antes que se rompa el hechizo?

Rubén muere a la hora que determina, le gana una última partida en el lance de la castración máxima a la muerte.  Es él quien establece la hora.  No será más objeto de la Incertidumbre, no esperará más con miedo, no tendrá más expectativas.   Pero tampoco oirá a los vecinos aullar, cantar o pelear.  El mismo no podrá amar en vida.

La ética psicoanalítica, propone un lugar diferente a la Ética Médica.   Esa diferencia estriba en un lugar que sostiene la búsqueda de la verdad del sujeto que se analiza.  Esa verdad puede conducir por derroteros que no circulan en la senda de la Ética Social o la Ética de la Medicina.  Sin embargo, el tiempo ha ido abriendo giros que pueden cambiar lo que hoy tenemos por cierto.   ¿Quién sabe si un día, la humanidad viva con la certeza de su día de defunción?

Zelig, con su Traslúcido Film, nos alienta a vivir con la conciencia de la muerte, pues ésta verdad ayuda a acercarnos a vivir plenamente aquí y ahora, no siempre-felices-sonrientes.  Al mismo tiempo, nos recuerda que la verdad sobre la vida y la muerte es un asunto para pensar y como con la Película tomar su propia decisión.

 

* Gerardo Márquez Quero.  Médico Psiquiatra Psicoanalista SPC.    En ocasión de la Invitación a CINEPSICOANALISIS mayo 2018.  FILM “TRANSLÚCIDO”. Leonard Zelig.

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