BLOCK DEL ANALISTA/  La Verdad y La Mentira.  Rómulo Lander. 2019*

BLOCK DEL ANALISTA/ La Verdad y La Mentira. Rómulo Lander. 2019*

*Rómulo Lander [Caracas, 2019].  Presentado en las Primeras Jornadas Internas de la SPC “Dr. Rómulo Lander”.

 

Este término <verdad> se usa en muchos sentidos. Así lo encontramos en <un sentido técnico> en diversos campos del conocimiento. Tales como pasa con la verdad en la ciencias, en las matemáticas, en la historia, en la filosofía y en el Psicoanalisis. También se incluye la palabra <verdad>, en el decir del vulgo. En ese campo social la palabra <verdad> abarca el concepto de <honestidad, de buena fe y de sinceridad>.

En Psicoanalisis el concepto de <verdad> refiere específicamente a <las producciones del inconsciente>. Es decir refiere a la <verdad del inconsciente> que se muestra en los sueños, en los síntomas, las alucinaciones, los delirios, en el cuerpo y su postura. También se muestra en las enfermedades somáticas y en las llamadas enfermedades psicosomáticas. También la encontramos en ciertas actividades de la conducta como en el <acting out> el cual se caracteriza por ser actos que carecen de consciencia. Son <actos sin sujeto> motivados por la <verdad inconsciente> la cual finalmente, queda a la vista, en la naturaleza del acto, que habla por sí-mismo.

En Psicoanalisis el uso de ese concepto de la <verdad inconsciente> es fundamental en la teoría y en la técnica. Es necesario recordar que el Psicoanalisis se inicia y se sostiene en una <teoría inédita> que Sigmund Freud presentó en la década de 1890. Esta teoría establece que existe una gran parte de la mente que es de <naturaleza inconsciente>.

Como ya he dicho existen distintas teorías acerca del <concepto de verdad>, las cuales continúan siendo continuamente debatidas. Existen diversas formas de pensarla. Ya que la idea de la verdad existe en el pensamiento teológico, filosófico, ra-cional, lógico y científico. Pero estas ideas de la verdad son muy diferentes entre sí. Así surgen preguntas como: ¿Qué es la verdad para cada una de ellas? ¿Podrá la verdad alcanzarse solamente mediante la evidencia? ¿Es necesario que la verdad se apoye en la experiencia? ¿Es la verdad subjetiva o es objetiva? ¿Es la verdad relativa o es absoluta?

Por otro lado <la mentira> es una <declaración intencionalmente falsa> ya sea en todo o en parte. La mentira tiene la intención de ocultar la realidad o la verdad. Las <ficciones> aunque falsas, no se consideran mentiras. Mentir implica falsear a voluntad y con intención. La mentira crea lo que denominamos <el engaño>. No mentir y hablar con la verdad se considera de <un alto valor ético y moral>. Los seres huma-nos prefieren la verdad, a la mentira. Esta preferencia espontánea y sincera, complica la existencia de los seres humanos. ¿Cómo es posible que la verdad, algo tan valioso, sea la que complique la vida del sujeto? Ya veremos porqué digo esto.

La verdad y el conocimiento

El conocimiento es algo consciente. La cultura y las ciencias otorgan a la actividad de la <consciencia> una importancia grande en <la validez> de ese conocimiento. La importancia que tiene esta creencia en la consciencia, está arraigada en un supuesto cultural que dice: <ver, para creer>. Lo que sostiene la importancia de este <cono-cimiento consciente> es la fuerza de convencimiento que ofrece la evidencia, cuan-do aparece el <ver, para creer>. El <contenido> de este conocimiento consciente es llamado la <sabiduría>. Esta <sabiduría> se manifiesta en las <relaciones lógicas> del pensamiento. Allí en el uso de esa <secuencia lógica> aparecen las convincentes <evidencias> que conducen a la <certeza>. Tal como lo planteaba René Descartes, a mediados del siglo 17, cuando hace posible el inicio de <las ciencias>.

De esta secuencia <ver, para creer> algo que parece inocente, surge allí un serio problema. Por lo siguiente. Tal como lo proponía Descartes, las ciencias se fundamentan en la <evidencia> que es algo consciente. Esta <evidencia> es considerada desde entonces como algo <verdadero> y por lo tanto es considerado como algo <válido>. De allí el cógito que propuso Descartes, el cual dice: <pienso, luego existo>. Es decir <la consciencia> le da validez a la existencia del ser. Esto solo aplica al mundo de la consciencia.

La Teoría Psicoanalitica como todos sabemos <no se apoya>, ni <la certeza>, ni en <la evidencia>. Es decir <no se fundamenta> en la actividad de la consciencia. Freud introduce la idea de la <existencia del inconsciente> y dice lo contrario a lo que dice Descartes: Freud dice <existo, donde no-pienso> es decir en el <inconsciente>. Freud propone un <aparato mental> inédito a finales del siglo 19, en el cuál la <mente> tiene una gran parte que es de <naturaleza inconsciente>. Establece que lo más importante del Ser: <está en el inconsciente>. Así propone en 1895 el modelo de <las tres instancias psíquicas> en su llamada <primera tópica> mental: <Consciente, Inconsciente y Pre-consciente>. En donde la dimensión del inconsciente es tan grande, que es llamado <oceánico>.

El problema acerca de los límites del conocimiento

Los juicios sintéticos <a priori>, común en las ciencias, únicamente son posibles en su referencia al <fenómeno>. Es decir al campo de la <experiencia posible> que refiere al campo de la consciencia. Sabemos que <Lo real> sólo puede ser <intuido> pero <no conocido>. Es decir, no es algo consciente. Cuando <Lo Real> se conoce, entonces pasa a ser llamado <La Realidad>. Esa realidad es algo subjetivo de cada persona, el cual es un aserto muy debatido. La <evidencia> que se da a través de los <procesos conscientes> refiere a un aspecto de <la realidad>. Que como ya dije, es algo subjetivo de cada quien.

Emmanuel Kant en su teoría filosófica marca un modo de especial de valorar <la verdad> en el sentido del <conocimiento científico>. La <verdad en las ciencias> refiere a la <verdad del conocimiento> que es consciente. Coincide con <la verdad> que habita en la realidad. Otro aspecto de la Teoría de Kant habla de <la cosa en sí> que refiere a <Lo Real> y no tiene nada que ver con la consciencia.

Hegel aporta nuevos horizontes en un idealismo post-Kantiano. Nos habla de la <verdad filosófica> a la que se refiere como <la ciencia de lo absoluto> y habla del <idealismo absoluto>. Habla de la <verdad absoluta> en el <en-sí> y en el <para-sí absoluto>. La idea de <lo absoluto> es una forma de decir, siguiendo las ideas de un filósofo presocrático griego llamado <Parménides> en el año 520 antes de Cristo], que <lo que es, és> como una verdad absoluta, sin explicaciones.

Heidegger filósofo alemán considera que <la verdad> no es un asunto de la actividad de consciencia y se adhiere al sentido primitivo griego de la verdad como <desvelamiento del ser>. Es decir algo que surge del <interior del Ser>. La verdad solo se hace patente en la medida en que el juicio hace presente <la cosa>. En el diálogo entre el <ser> y el <acontecer> surge la materia de la historia. En la historia se produce el <ocultamiento de la verdad>. El ocultamiento puede parecer un <estado na-tural> en el hombre, debido al <uso> común que hace el hombre de las instituciones, las cuales representan los intereses creados y conducen a la falsedad y engaño en la historia. De vez en cuando el hombre <decide> denunciar a las instituciones y se propone la cuestión <del ser y la verdad>. Es entonces cuando se alejan de la historia y aparece la Filosofía.

Nietzsche simplifica las cosas y considera que <lo verdadero> es todo lo que contribuye a fomentar la vida de la especie y es <falso> todo lo que es un <obstáculo> para su desarrollo.

William James, un pragmático americano, considera que <es verdadero> todo aquello que muestra <conformidad> con nuestras <creencias conscientes>. Así la investigación llega a su destino cuando surge la <evidencia> consciente. En este sentido <lo verdadero> es lo útil, lo cual merece ser conservado. El individuo a través del <conocimiento de esta verdad revelada> se emancipa del dominio y de la in-fluencia de las religiones y de las supersticiones, pudiendo alcanzar la libertad.

Foucault critica el <concepto de verdad> ya que según él entiende, la <verdad> corresponde a tal o cual <predeterminado conocimiento> que siempre será <la ver-dad> que legitima al poder de turno. El uso de la verdad, es en ese caso, un instru-mento para conservar el poder.

La verdad racional

Sin duda alguna fue un momento histórico memorable ese día hace 250 años [antes de Cristo] cuando el astrónomo y matemático griego <Aristarco> de Samos, concibió <como verdad> el <modelo heliocéntrico> de nuestro sistema Solar. Ese día declaró por escrito, que <la tierra gira alrededor del sol>. Sus escritos reposaban en la anti-gua Biblioteca de Alejandría.

También es un acontecer histórico la <evolución> accidentada de dicha idea. Esa idea <como verdad racional> recorrió muchos siglos hasta llegar a Copérnico en el siglo 15. Luego llegar al Siglo 17 en que definitivamente <esa verdad heliocéntrica> fue aceptada por la comunidad científica y luego aceptada por la cultura. Recién ahora en el siglo 21 es aceptada oficialmente por la Iglesia católica.

No obstante estos dos aspectos: Primero <el descubrimiento> y segundo <sus efectos>, no afectan el contenido de esa <verdad> como tal. Desde siempre y eterna-mente, seguirá siendo verdad que <la tierra gira alrededor del sol>. Los efectos mun-danos no afectan en absoluto a <la verdad> como tal. Es evidente que <Lo Real> no tiene sentido histórico, porque no se conoce su existencia.

Pero en cuanto <actualización racional> consciente que la constituye como <verdad del mundo> y por tanto consciente, esa verdad sí es histórica. En definitiva <la verdad racional> tiene por un lado un <carácter de novedad> que es la <verdad lógica> consciente. Pero por otro lado, tiene un <carácter de suceso> que es la <verdad histórica>.

La parte de <verdad histórica> de esa <verdad racional> lleva implícita una consecuencia importante: La <verdad racional> representa un valor de conocimiento <a posteriori> que representa <la novedad>. Esto evita toda complicidad con <algún interés creado> que pretenda establecer la verdad racional <a priori>. Si la <verdad racional> permanece en la historia, lo es en tanto, representa un determinado valor de suceso: <Ser la actualización del conocimiento> que es algo consciente, en tanto este conocimiento refiere a lo verdadero de la realidad consciente.

La verdad y el Psicoanalisis

Podemos decir que la búsqueda de la verdad es <lo esencial> de la experiencia analítica. Por eso es necesario preguntarse: ¿Cuál es esa verdad para el psicoanálisis? Como psicoanalistas sabemos que nos referimos a la verdad del inconsciente. Y también sabemos que la verdad que procede del inconsciente <se expresa en el len-guaje> y es algo <subjetivo de cada quién>. Por lo tanto <la verdad de sí mismo> es algo particular para cada sujeto. Esto es así debido a la <existencia del inconsciente> y a la <división del aparato mental> en tres instancias. Esa verdad de cada quien, solo se puede decir a medias y debido a la dialéctica de la angustia y la división de la mente en tres instancias psíquicas. Por eso algunos analistas definen el Psicoanálisis como el arte de <vencer las resistencias>, para encontrar, la verdad subjetiva in-consciente del analizando.

En la obra freudiana el <concepto de verdad> está ligado al concepto de <Lo Reprimido>. Por eso Freud propone que <La verdad es algo inconsciente>. La verdad efectivamente habla por medio del cuerpo. Me refiero a las enfermedades psicoso-máticas y habla en el síntoma psíquico, en los sueños y los delirios. Por la tanto para Freud la verdad subjetiva de cada quien, se expresa en las producciones del inconsciente.

Al final de su vida, Freud escribe en 1937 en su obra titulada <Análisis terminable e interminable> lo siguiente: <La relación psicoanalítica está basada en el amor a la verdad>. Y agrega: <La verdad es el reconocimiento de la realidad de cada quien>.

Como anécdota y en relación a lo relativo que es la vida, vale la pena recordar a Frida Kahlo, quien le decía a Diego Rivera uno de sus grandes amores, lo siguiente: <que ni una verdad, manche tus labios>. ¿Es esto una ironía o es una doctrina de vida?

El Psicoanalisis y la mentira

En la teoría psicoanalítica se utiliza el concepto de <transacción> para entender la naturaleza de la <mentira>. La mentira tiene el carácter de una <transacción psíquica> efectuada entre <la verdad del deseo inconsciente> y los <ideales del sujeto, también inconscientes>. Todo esto, tramitados a través del Superyó con presencia de la <angustia>. Esta <transacción> da origen a <la mentira> ocurrida entre la <verdad el deseo> y la <angustia> generada por la tensión psíquica proveniente de la censura del Superyó. Esta angustia incómoda se alivia con la producción de una mentira. Así algunas mentiras pueden ser necesarias para evitar la angustia que podría surgir en las <respuestas verdaderas> a las preguntas incómodas.

Aquí es útil aclarar que a pesar de que las <fantasías> y las <mentiras> están muy próximas, se trata de dos cosas diferentes. Esto es así por una razón: En <la mentira> es esencial un <ocultamiento intencional> de la verdad hecha consciente. En las <fantasías> no ocurre eso. Las fantasías son una construcción para <dar un sentido> a los acontecimientos incomprensibles. Como ocurre en la fantasía inconsciente y en los Mitos.

La mentira y el desarrollo del <Yo> en el niño

Freud dice <lo natural para el niño es decir la verdad>. Hoy decimos que los niños, las estructuras psicóticas y los Asperger no pueden mentir. Es decir, no mienten. Esto es así por una razón: No pueden utilizar la <metonimia> que refiere al desliza-miento imposible del significante. La raíz de la mentira infantil hay que buscarla en la actitud de los adultos quienes mienten y por esa vía los niños aprender a mentir. Los ladres mienten en relación a lo que más temen: sobre los hechos sexuales y sobre la muerte.

Existe una época en el desarrollo del niño en la cual el niño tiene la creencia de que los demás conocen sus pensamientos. <Creen que los padres lo saben todo>. Esto es así, hasta que el niño logra decir <su primera mentira>. Hay una lucha por el de-recho de tener secretos, sin que los padres los conozcan. Se trata del proceso de construcción del <Yo> del niño. El niño afortunadamente aprende a decir mentiras y a tener secretos.

Freud destacó que la creencia del niño de que sus padres conocen sus pensamientos, tendría su origen en el mecanismo psíquico de la identificación la cual se utiliza para adquirir el habla, la lengua materna. La mentira ayuda a construir un <espacio psíquico interno>. Aprendemos tanto a mentir, como a decir la verdad. Ambos aprendizajes ayudan a la estructuración el aparato psíquico.

Los niños van a adquirir la capacidad para diferenciar <lo bueno, de lo malo>, <lo cierto, de los falso>. Esto ocurre por la presencia de la <función-paterna> la cual introduce estas diferencias. La <función paterna> introduce la Ley. Esto permite la aparición del <Sistema de Ideales> en el <Yo> del niño. Aparece el reconocimiento y la diferencia entre <decir la verdad> y decir <la mentira>. Por esto, Freud decía que el Superyó es el <heredero del Complejo de Edipo>. Aprende a reconocer la permitido y lo prohibido. Aparecen los <efectos> de la prohibición del incesto y del parricidio, que ordena el mundo.

En la construcción de estos ideales, los padres juegan un papel importante. Esto ocurre cuando los padres dicen mentiras [no-verdades] a sus hijos. Especialmente en relación a las preguntas sobre la <vida sexual> y a la <realidad de la muerte>. Apa-recen las mentiras compartidas: la muerte no existe, porque aparece la vida después de la muerte y aparece la idea de la vida eterna. Es decir <al decir mentiras> engañan a sus hijos [con mentiras compartidas] para no crear angustias, que consideran innecesarias.

Pero, decir mentiras a sus hijos tendrá su consecuencia, que no necesariamente, será negativa. En el desarrollo del niño queda establecido que la capacidad de decir la mentira <ha sido aprendida>. Ha sido aprendida, precisamente de los padres y de otros adultos. La no-verdad no solo previene la aparición de la angustia, sino que también ayuda a la construcción de un espacio psíquico <privado y secreto>. También ayuda a la creación de una nueva capacidad de <intimidad en el Yo> que además se aprende por identificación. Me refiero a una <intimidad> que aparece cuando se permite al <otro> entrar en ese espacio psíquico <privado>.

En esta propuesta vemos que <la no-verdad> se convierte en una necesidad, que además ayuda al desarrollo del niño. Decir esto, puede parecer raro, hasta puede parecer algo equivocado. Ya que lo esperado en nuestra cultura es <decir siempre la verdad>. Eso es cierto, ya que la verdad nos honra. La mentira es algo culturalmente <no-deseable>. Pero lo cierto es que aprendemos tanto a mentir, como a decir la verdad. En ambos casos el aprendizaje es por vía de las identificaciones, las cuales son las que van a estructurar el aparato psíquico, especialmente al <Yo> y a <sus ideales>.

La mala-Fe

Existe una relación entre <la mentira> y la <mala fe>. Existen mentiras que corresponden a una <actitud cínica> del sujeto. Me refiero a aquellos sujetos que mienten y saben que está mintiendo y lo hacen con un determinado interés. Ese <sujeto mentiroso> reconoce <dentro de sí mismo> una verdad que no dice. Luego al hablar, ignora esa verdad, a voluntad. Al ignorar, dentro de sí mismo, la verdad que si conoce, entonces pasa a reconocerse a sí mismo, como un mentiroso. Esa impostura es pro-fundamente <cínica> y de <mala fe>. Además en esas personas la mentira puede ser usada con la intención de modificar de modo ilusorio y omnipotente <la realidad>. El uso de la mentira puede hacer creer al mentiroso que su poder es tan grande, que puede hacer de <la realidad> lo que desee. Esa es una ilusión que tendrá sus consecuencias en su adaptación a la vida ordinaria.

La desmentida

Existen sujetos que utilizan el mecanismo mental de <la desmentida> para creerse sus propias mentiras. Es sorprendente oírlos en público <declarar mentiras> conocidas por todos, con una <cara de inocencia>, sin mostrar ninguna evidencia de ver-güenza. Además dando la impresión de ser sinceros. Todo eso gracias el uso del mecanismo mental de la <desmentida> propio de las personalidades psicopáticas.

Está claro que el <decir consciente> y la <intención voluntaria> son el sustrato de la mentira. Así <la mentira> refiere a una actividad voluntaria de la consciencia. Pero no todas las mentiras se ajustan a este modelo, ya que existen las <mentiras com-pulsivas>.
El engaño

Lacan ubica al <Yo> como sede del engaño. Este <engaño> es el mecanismo de desconocimiento que utiliza el <Yo> para defenderse de la angustia. En esto coincide con Winnicott, quien plantea la construcción automática en la psique de un <Self falso> y un <Self verdadero>. Un ser de mentira y un ser de verdad. Tanto Winnicott como Lacan, ambos pensadores se esfuerzan por establecer la alienación que el hombre porta dentro de sí-mismo. Esta dualidad es una <auténtica bisagra> conceptual que permite pensar en la manipulación consciente de lo intereses sociales con los intereses individuales y viceversa.

Los que no-mienten

Esta capacidad para mentir y guardar secretos, esto les permite desarrollar otra capacidad socialmente necesaria. Me refiero a la capacidad para diferenciar un espacio psíquico <público>, otro <privado> y otro <íntimo>. Todo esto dentro del <sí-mismo>. No todos los sujetos pueden desarrollar esas capacidades. Me refiero pri-mero, a las <Estructuras Psicóticas Esquizofrénicas> compensadas o no. Y segundo a la <Condición Asperger>. Ambas condiciones <no desarrollan> esta capacidad para aprender a mentir. Y como consecuencia poder construir en su mente los tres espacios psíquicos diferenciados a los cuales me referí unas líneas más arriba: El espacio psíquico <público, privado e íntimo>. No los tienen. Los Esquizofrénicos y los Asperger <no-mienten>. Por una razón. No disponen de la capacidad para deslizar el significante y usar la metonimia y así aprender a mentir.

Los mitómanos

Existen también los sujetos que no pueden evitar <mentir constantemente> los llamados mitómanos. Se trata de estructuras neuróticas histéricas narcisistas. Sujetos que tienen mucha dificultad para construir un <sentido de la realidad> acorde con su tiempo. Mienten constantemente, muchas veces sin necesidad, porque en esos casos, no existe una <dialéctica de angustia> que los obligue a mentir. Sin embargo no pueden parar de mentir. La razón es la siguiente. No pueden evitar utilizar la voluntad omnipotente histérica para ajustar <la realidad> ordinaria, a sus deseos propios. Les da una satisfacción creer que pueden manipular <la realidad>. Fantasiosamente construyen una realidad a su antojo y se lo creen.

El amor a la verdad

Para el Psicoanálisis, la verdad habla en los síntomas. Los síntomas son producidos por el conflicto existente entre la <verdad inconsciente> que pulsa y los <ideales> tramitados por el Superyó, que se oponen a esa verdad que pulsa por salir. Así, la <verdad inconsciente> es en parte responsable de los síntomas que son molestos.

Entonces aparece la pregunta: ¿Se puede amar la verdad?

Se podría poner en duda ese <amor a la verdad> inconsciente. Una verdad que sólo produce angustia y como consecuencia aparece el síntoma, que nos muestra esa <verdad inconsciente>. Cuando ese deseo pulsa y empuja a la consciencia, aparece la angustia. Muchas veces esa incomodidad es aceptada por el sujeto como una expresión o manifestación de su <Goce>. Así se establece una relación entre la <verdad inconsciente> y el <Goce> en el sujeto.

El imperativo freudiano <Wo Es war, soll Ich werden> que significa <allí donde <Ello> era, el <Yo> debe advenir>. Es un decir freudiano que nos indica la ruta a la <verdad inconsciente>. Nos permite saber que el lugar de la <verdad inconsciente> la encontramos en el discurso analítico [el hablar del analizando] y en sus producciones [los síntomas]. Está claro que lo que se revela en el análisis <es un saber> sobre la estructura psíquica del analizante. Conocer la <verdad inconsciente> nos permite saber en forma aproximada <quienes somos> y nos presenta la idea de <lo imposible> de cambiar esa <estructura psíquica propia>. Somos, lo que somos. Y más nos vale, aceptar lo que somos. De ahí surge entonces la idea del <amor a la verdad>.

Algo más sobre el engaño

El niño en algún momento descubre que <la verdad puede esconder a la mentira>, que es posible la existencia de un <engaño> que surge de <un decir verdadero>. Así, la verdad [el decir verdadero] puede esconder a la mentira. <Te digo verdad y con esa verdad, te engaño>. Esta intención de <engaño> se sitúa por consiguiente en un registro del lenguaje que <no está> en el registro del <enunciado>. Recordemos que éste es un registro de la consciencia. Ese es el registro que puede mentir, cuando dice la verdad. La <intención> de engaño, se sitúa en el nivel de la <enunciación>. La <enunciación> es algo que está implícito en el inconsciente, donde habita la ver-dad.

Aquí hay que poner atención, me refiero al <registro de la enunciación> del sujeto engañador. Implica al inconsciente propio del engañador. Aparece cuando este interlocutor <engañador> exclama:¿Por qué me mientes? Exclama esto, sabiendo que lo que ha oído, es verdad. Haciendo esto, coloca a su interlocutor, como árbitro de la verdad. En esta pregunta del engañador, queda implícito que es en el psiquismo del engañado, donde se inscribe la dimensión de la verdad. Pero sin que por ello se en-cuentre allí como garante de esa verdad última. Entonces la verdad sigue oculta. El engañador le dice: ¿Por qué me mientes? Para así, tratar de engañarlo. Y poder mantener oculta, una verdad que ambos conocen.

Un punto esencial es que el <engaño> y la <mentira> no siempre se oponen a la verdad inconsciente. Supongamos a un analizante dice: <Yo miento>. Para los lógicos el <yo miento> es una paradoja. Porque al decir eso, si de verdad miente, al de-cirlo, está diciendo una verdad. Es decir, estamos en presencia de una paradoja. Ojo, no es una contradicción. Por una razón. En la paradoja, ambas cosas son ciertas, pero incompatibles. En la contradicción, no. Porque una de los dos decires: es cierto, el otro no.

Para otros, como ocurre con el Filósofo inglés Bertrand Russell, él lo resuelve distinguiendo dos niveles del lenguaje: El Nivel del <mentir> y el Nivel del <decir>. De tal modo que el que dice <que miente> dice efectivamente la <verdad>. Es una verdad que resulta ser un testimonio de la existencia de la <división del aparato mental> en instancias psíquicas diferentes. Una instancia que <miente> y la otra <dice>.

Aquí el analista le dice: <dices la verdad>. En ese caso la intervención del analista no se dirige al <Yo> del analizando, que ha afirmado: <Yo miento>. Sino que se dirige al <inconsciente> del mismo analizando. Se trata del mismo inconsciente que le ha hecho decir al analizando: <Yo miento>. Al oír al analista, el analizante puede entender de si-mismo, algo así como: <Yo te he engañado>. La intervención del analista cuando le dice: <dices la verdad> es una <revelación en trasferencia> del <engaño inconsciente> del analizando, lo que produce aquí un <efecto de verdad> en el analizando.

Este <efecto> de verdad se obtiene cuando el analista, por el hecho de que <todo aserto tiene un lado oculto> no se siente engañado. El analista hace oír al analizante <la verdad inconsciente> de su decir. No se pone en la posición de decir <la verdad, de la verdad>. Lo que equivaldría a enmascarar <lo imposible>. Del lado del analizante el <efecto de verdad> que es fundamental para el progreso del análisis, culmina en un <velo>, en un <ocultamiento irreductible>. Finalmente, aquí se le pone en evidencia al analizando, que si la verdad <devela> también, la verdad simultánea-mente <vela>. Es decir, la verdad <oculta> y <esconde> algo más. Y eso es irreductible. No puede ser de otra manera.

 

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