Sociedad Psicoanalítica de Caracas

Homenaje a Mariela Michelena

Presenta:  Carmen Elena Dos Reis

Caracas, 16 de Marzo 2024

 

Cuando desde el Departamento de Niños y Adolescentes nos extendieron la invitación para comentar el libro “Un año para toda la vida” de la psicoanalista y escritora, Mariela Michelena para un homenaje póstumo, comenté que me agradaría mucho poder estar en la mesa, pero cuanto tiempo disponíamos para prepararnos. Todo era muy rápido, pero la tentación de poder hablar de un texto, de alguien a quien tuve el gusto y honor de compartir, en lo que sería su última presentación en la SPC, en un CinePsicoanálisis dedicado a la película “Encanto” me producía una especie de magnetismo, que pudo más que la realidad del difícil reto de leer y preparar los comentarios con unos días de anticipación.

Mi agradecimiento al Comité Ejecutivo, al Director de Actividades Científicas, Gerardo Márquez, a la Directora del Departamento, Milagros Fagúndez, por invitarnos y a cada uno de ustedes por estar aquí para honrar la vida, además del legado de Mariela, a quien voy a llamar solo por su nombre, como me lo pidió cuando nos conocimos virtualmente. La distancia era geográfica, pero la conversación se hizo cercana afectivamente, creo que es algo que caracteriza a las Michelena que he conocido, porque así mismo me ocurre, con Gladys, su hermana, quien nos acompaña hoy, como una invitada muy especial y tengo el gusto de compartir en la Red de Delegados de Niños y Adolescentes de FEPAL, cada una representando a nuestra sociedad psicoanalítica.

Empiezo hablar del libro con una anécdota, cuando el día del CinePsicoanálisis, una amiga del Departamento, hacía la presentación de Mariela, leía desde un dispositivo electrónico y se saltó la línea donde se mencionaba este libro: “Un año para toda la vida “y Mariela, al terminar la presentación comentó que había faltado la mención de este texto que para ella era importante dentro de su obra, le daba un lugar privilegiado dentro de su producción literaria.

Había escuchado siempre hermosos comentarios del libro, pero al leerlo y releerlo, con el auxilio de mi querido Carlos Rasquin, que me lo prestó rápidamente, para luego yo poder comprarlo, entendía parte del hechizo que uno siente al revisarlo y paso a decir lo que creo, produce esa magia.

Es un texto profundamente humano, una escritora sensible que se plantea como objetivo: “Acompañar a una madre imaginaria desde que sueña con un bebé hasta que lo tiene”, lo cual a mi entender logra a la perfección en un lenguaje sencillo, cercano, pero sin perder la profundidad de la experiencia y de la teoría psicoanalítica,  sin la densidad metapsicológica, pues es un texto para todo público, pero con la hondura de alguien que ha comprendido cada uno de los conceptos, los ha digerido,  ha trabajado en sí misma y en otros.

La invitación que le hace continuamente a la próxima madre, padre, abuelos y demás personas involucradas en ese hermoso, pero, complejo   proceso de embarazo y maternidad, a no juzgar los sentimientos, además de la llamada constante a validar las emociones que se generan de placer, felicidad, asombro, alegría, pero también de enojo, desasosiego, frustración, rabia para que sean aceptadas y naturalizadas, con el alivio, que seguramente produce en todo aquel que le lee.

Describe al bebé como ese ser que llega para revolverlo todo, como un “desconocido”, muy amado, sí, pero un “desconocido”, al que hay que ver y contrastar con el bebé ideal soñado.  Es maravilloso el juego de palabras que hace al describir el “destete” del bebé y también, a su juicio de la madre con el hecho de que al neonato también se le “detesta”, cuando la madre está desesperada por recuperar un poco de su vida, sueño, autonomía, antes de la llegada de su amado intruso y ese nene que también detesta” a la madre, cuando no le complace o no le atiende de manera efectiva e inmediata.

El valor teórico del libro me impresiona también, hace uso de conceptos, como “preocupación maternal primaria”, “madre suficientemente buena” de Winnicott, otras nociones que sin mencionarlas teóricamente las va explicando: objeto transicional de Winnicott, objeto bueno, objeto malo, idealizado y persecutorio de Klein, la ambivalencia afectiva, el amor y el odio hacia el bebé, la ecuación simbólica,  el papel del tercero, la funciones materna y paterna, las etapas del desarrollo de la libido de Freud, de manera especial la oral y anal, entre muchas otras.

Nos hace un repaso por las investigaciones de Harlow y Bowbly tan importantes para los cimientos de la psicología evolutiva y las teorías del apego, haciendo un hermoso enlace con los bebés, sus encantos, pero también sus expresiones sintomáticas, cuando el apego es inseguro.

La lectura no me fue posible hacerla, sin que me invitara a la asociación libre de distintas historias: personales, familiares, de pacientes, de amigos, me descubría riéndome sola con algunas de ellas, con la lectura de Mariela, funcionando en mi mente como una especie de voz de la película, mientras distintas escenas pasaban por la pantalla de cine imaginaria, que mi mente evocaba.

Las explicaciones dinámicas de los síntomas y signos de embarazo, como pueden ser los desmayos, vómitos, nausea, antojos, sensibilidad ante algunas situaciones, nos permiten adentrarnos en el mundo interno de esa mamá que nos va describiendo a través de viñetas clínicas, observaciones de bebé y anécdotas de la vida que va entrelazando, en su relato.

La incorporación del padre como figura relevante en el sostenimiento de las vicisitudes de la recién estrenada mamá de ese singular bebé, nos hace rescatar la importancia de ese tercero que ejerce la función paterna, bien sea el padre biológico o esas otras figuras de sostén y objetos acompañantes de la madre.

El relato invita también a la misericordia hacia la figura de la madre, tan observada y calificada, sin que a veces, se recuerde a ese ser humano también atravesado por una vida que cambia radicalmente al nacer su hijo para siempre, con lo hermoso, pero también complicado de ese proceso.

Como psicoanalista, es imposible no darle valor también al documento desde el punto de vista de la clínica para comprender la psicología de las mujeres embarazadas y su rol de mamás, así como también en la comprensión de algunos síntomas del adulto que remiten a esa fase del bebé, esos bebés que describe en el texto como de 36 y 50 años, pero también el aspecto bebé que vive en cada uno de nosotros.

Poder revisitar casos clínicos con algunas hipótesis nuevas en algunos de esos pacientes, en los que vemos como las fallas graves de esta época de la vida, producen síntomas a veces muy complejos, de lo que algunos autores han llamado la clínica del vacío, trastornos alimentarios, situaciones graves de desvalimiento psíquico, de déficit, en general.

La capacidad de Mariela de ir comparando las situaciones, con ejemplos cotidianos, con otras vivencias de desamparo como pueden ser los procesos migratorios, el desabastecimiento, las fallas de los servicios básicos, tan tristemente de moda en nuestro país en las últimas décadas, nos hacen sentirlo aún más cercano. Hoy, en esta mesa, nos acompaña una miembro fundadora de nuestro Departamento que está en otro país, como muchos otros colegas y participantes, a quienes seguimos sintiendo cercanos pero la virtualidad no nos permite darle el abrazo que deseamos los que vivimos aquí y los que viven allá.

Valoro profundamente el nivel , con el que Mariela se comunicaba en sus libros, siempre cercana, siempre  mostrándose y enseñándonos mucho en ello, eso es lo último que quiero relatarles, cuando la conocí le dije que era un honor para mí compartir con ella, le agradecí especialmente por su libro “Anoche soñé que tenía pechos: itinerario de una enfermedad”, del que me sentía particularmente cercana, porque al igual que ella transité por un cáncer de mama, lo conversamos desde la fraternidad que se genera cuando alguien te acompaña con su testimonio en un  difícil proceso de vida.

Dicen por allí, que, si quieres ser inmortal, enamórate de un escritor, para explicarnos que la musa de un escritor son sus quereres, Mariela con su ingenio y sensibilidad dejo mucho afecto y respeto regado en el mundo, lo cual la hace trascender en el amor que compartió con su esposo Fernando, su familia, amigos, pero también en sus lectores, que nos hemos sentido acompañados por una voz amiga en cada uno de sus relatos.

¡Muchas gracias Mariela, como diría Carlos Rasquin, misión cumplida, descansa en paz!!

 

Referencia bibliográfica

 

Michelena, M (2013). Un año para toda la vida: El secreto mundo emocional de la madre y su bebé. Barcelona: Booket

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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