Sociedad Psicoanalítica de Caracas

Homenaje a Mariela Michelena: “A Mariela, por ella. La bienquerida.”

Por Sodely Páez

No conocí a Mariela antes. La conocí hace un mes gracias a la invitación que me hiciera Gerardo Márquez participar en el homenaje que la Sociedad Psicoanalítica de Caracas le dedica hoy y por cuya persistencia estoy sentada, con pudor, hoy aquí y como intrusa en esta fiesta en su nombre. Sigo conociéndola. Gracias Gerardo por insistirme.

La seguí por Instagram, la busqué en Google, escuché alguno de sus podcasts, sus lives, leí los reportajes que le hicieron en distintos medios y algunas entrevistas que ella misma realizó a personajes tan variados y disímiles entre sí como por ejemplo el que le hizo a Virginia Vallejo, la amante de Pablo Escobar y de quien supe por ella. Leí sus cuentos, novelas, las cartas de sus lectoras y sus respuestas siempre cálidas y empáticas en las que se deja oír una psicoanalista serena, estudiosa y reflexiva. La busqué por todas partes, la vi, conozco su voz, su risa ancha, su espontaneidad, sus collares, sus colores.

Desde entonces formo parte de esa cofradía femenina que fue tejiendo a lo largo de su vida como manto bajo el cual arroparnos todas. Desde chiquita, en la cocina con su abuela, figura central y en sus propias palabras “lo más importante que le pasó”,  con sus amigas de la adolescencia y las de siempre, sus lectoras, su sobrina, sus pacientes, las que hoy también la recuerdan y la lloran. Una de ellas, la periodista Tania Llasera, en diciembre de 2023, escribía en la Voz de Galicia, compartiendo públicamente su dolor: “ quiero llamarte, pero ya no estás, ha muerto mi psicóloga, mi cómplice, no puedo parar de llorar, no pertenezco a tu vida real…poca gente me conoce como tú y me doy cuenta con tu muerte que te desconozco…”. Sin que Tania lo sepa, nuestros pacientes sí forman parte de nuestra vida, no de la real como ella la llama, pero sí de nuestros pensamientos y nuestra realidad interna. También sufrimos con ellos y los queremos.

Pero no sólo sufren los pacientes que pierden a sus analistas en estas circunstancias. Me pregunto cómo será despedirnos de ellos cuando sabemos que nuestro propio final está cerca. Tener que contenerlos en su dolor a causa de nuestra muerte mientras estamos haciendo el duelo por nosotros mismos. Nestor Braunstein, (7/9/2022), psicoanalista mexicano-argentino, amante de la vida, el arte, los viajes, la ópera, decidió decir Addio en vida y no esperar que sus padecimientos físicos lo llevaran al final “porque el inconsciente no cree en la muerte y no quiere saber de ella” . Así que se le adelantó y lo hizo “bajo protesta porque amo la vida,” en un acto al que llamó de “plena consciencia” aunque advirtiendo lo ambiguo de la frase” : “no soy yo quien se aparta de la vida …sino ella…la que pérfida, obcecadamente, se aparta de mí”

Este mes de marzo, mes de la mujer, nada más oportuno que rendirle tributo a Mariela. Este mismo mes, el día 6 se cumplieron 11 años del fallecimiento de otra gran psicoanalista, Marian Alizade, quien fuera parte fundamental de la creación de COWAP y quien, como Mariela, dedicara muchos de sus libros a pensar la mujer y lo femenino. En su libro, Clínica de la muerte, ante la imposibilidad de representarnos la muerte pero ante la inminencia de la misma, en lo que denominó el pre-duelo, sostuvo que en la construcción de la muerte “La pulsión de vida se observa muchas veces indómita aun en medio de las agonías” ( pág 192). Mariela es, en presente, vida pura!.

Pura vida para ella y para dar a otros a pesar, de que según sus propias palabras, el aborto al que fue obligada a los 19 años, por un marido cooptado por una secta, la dejara con daños irreparables que le impidieron dar vida a hijos propios. Los tuvo en sus libros, sus pacientes, su gente. En una suerte de cura por la palabra, pudo narrar esta experiencia en “Sin nietos”, escrito hace 15 años bajo seudónimo. Por fortuna para ella y para todos nosotros sus lectores, esta historia fue incluida en “Lo que alcance a contarte”, su última entrega, un canto a la vida, su último aliento. Escrito, literal y metafóricamente, con el oxígeno que la ayudó a estar allí para verlo editado. Como decía ella misma: “qué suerte tengo que me manden oxígeno a casa!”, el 17 de octubre de 2023, en una entrevista para La Voz de Galicia, en la que aseguró olvidarse a veces de su propia muerte y haber aprendido a vivir “sin hijos, sin nietos y sin pechos…. es que si no te olvidas, no vives!”.

Y aquí está, tan viva entre nosotros que casi la puedo escuchar riendo a carcajadas como solía hacer incluso de sí misma, “me lo tomo con un poco de distancia, para no perder la perspectiva del humor”.

Confiesa en otro medio, Soziable, que Lo que alcance a contarte nació de una promesa hecha a su sobrina y además empujada por “la urgencia vital que imprime el cáncer….como en estos momentos estoy en una situación más o menos terminal, me daba pena morirme sin que ese libro, escrito con seudónimo, saliera a la luz con mi nombre”. Y así fue, pudo apropiarse de ese pedazo de su historia, de su nombre y asistir cual Dama de Honor al bautizo y presentación a lo grande en Zaragoza de esto que nos contó y regaló al final. Nuevamente habla Marian: “el narcisismo terciario hace don de sí a la comunidad, a la cultura y a sus seres significativos. En el narcisismo terciario… se obtiene una cosmovisión reveladora de una finitud siempre cercana y de una luminosa creatividad.” Es un legado al final para los otros, un salir de sí mismo que Mariela logró al final.

Escribió mucho y siempre, desde su experiencia y la de otros, como autobiografía real o ficcional o como recordábamos recientemente en un evento de COWAP Caracas, en ese entremedio ficcional que siempre hay en lo autobiográfico, como sostenía Borges.

Mariela escribió para revistas, prensa escrita, para mujeres, “Las Malqueridas: atadas a relaciones destructivas”, a “Las que lo dan todo a cambio de nada”, a las abatidas por una ruptura amorosa en “Me cuesta tanto olvidarte”, sobre su cáncer, como un diario íntimo en “Anoche soñé que tenía pechos”, le escribió a las mamás en “Un año para toda la vida: el secreto mundo de la madre y el bebé”, sobre los niños en “Saber y no saber: curiosidad sexual infantil”. Incursionó en diversos estilos y recursos literarios como comunicaciones epistolares y reflexiones en clave de diario personal para crear atmósferas vívidas, entrelazar diferentes voces narrativas y construir historias multifacéticas de gran profundidad psicológica y emocional. Con una proeza poética, otras veces coloquial, Mariela consigue involucrar al lector en un diálogo íntimo, verdaderamente humano, cercano y honesto.

¿Se la podría considerar una escritora de lo femenino? ¿Sus lectores son fundamentalmente mujeres? ¿Cómo la leen los hombres? Me gustaría escucharlos.

Es largo el debate acerca de la existencia de un género femenino en la literatura y en las artes en general que suele atribuirle a la mujer una inclinación hacia los temas que exploran dimensiones íntimas, privadas, concernientes a la naturaleza emocional de las relaciones humanas y del lugar que ocupan el deseo, el amor, la maternidad. Muchos y muchas, han rechazado con vehemencia esta idea, prefiriendo centrarse en la individualidad y la diversidad de las experiencias, tanto femeninas como masculinas, en el tratamiento de las tramas y los personajes. Es así, como al lado de las románticas y al mismo tiempo revolucionarias hermanas Bronte, nos podemos encontrar con unas Mary Shelley, Virginia Woolf, Agota Kistof, Clarice Lispector, Natalia Ginzburg, Margaret Atwood, las hermanas Ocampo, Olga Tokarczuk, Siri Hustvedt, Wislawa Szymborska, Yaa Gyasi, por mencionar solo algunas, de diferentes épocas y con distintos estilos y temáticas

Respecto al tema, Hustvedt ha abordado las complejidades de la experiencia humana, las intersecciones entre sexualidad, genero, psique y sociedad, desde una perspectiva feminista sin centrarse exclusivamente en la existencia o no de un género literario femenino , tal y como lo desarrolla en A plea for Eros. Más allá de esta dicotomía, explora también el mundo de la percepción, la identidad, la construcción de subjetividad, desafiando las convenciones y las construcciones culturales de género y poder, proponiendo en cambio una visión de mayor espesor y más matizada de la identidad humana. No solo trata el género femenino, aunque al hacerlo no por ello merece ser encasillada como escritora de lo femenino sino una escritora que lo contextualiza dentro del vasto universo de lo que podríamos llamar la condición humana. Es de esta forma como pienso a Mariela escritora.

En su Habitación propia, Woolf indaga sobre la pregunta “¿qué es ser una mujer?. Ustedes mujeres pueden decidir cuál es la respuesta aunque haya tantos fantasmas en el camino”. Fantasmas que Mariela intentó exorcizar ayudando a muchas a reconocer relaciones abusivas y salir de ellas. Hoy una inmensa mayoría no consigue aún esa habitación propia y en 2023, solo en Venezuela, el maltrato a las mujeres malqueridas contabilizó 216 feminicidios, 22.03/ más que el 2022 demostrando un aumento anual a pesar de las conquistas en otras áreas.

Mariela psicoanalista, escritora, ávida lectora, mujer de imaginación fértil, amante de la vida, la buena mesa, los viajes, el vino con el que me veo brindando con ella mientras me susurra cómplice, sobre la vida, un miércoles a la tarde: “la muerte siempre gana, pero mientras tanto la vida da la batalla…. la vida insiste, con su fuerza y empuje”. Esa es mi Mariela. La bienquerida.

 

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