Resumen
En este trabajo el autor usa la viñeta de un caso clínico para ilustrar que el propósito de un acto perverso es mantener escindida de la conciencia la angustia de castración, la que a su vez remite a las tempranas experiencias, cuando la vida pulsional se expresaba predominantemente a través de vínculos orales, durante los cuales las carencias y frustraciones concomitantes se identificaban proyectivamente en los objetos de deseo, en tanto las mismas se tornaban intolerables para la economía narcisística del débil Yo.