Resumen
A partir de la revisión de las prescripciones técnicas sobre neutralidad y abstinencia, desde los escritos inaugurales de Freud, el autor cuestiona la interpretación dada a los mismos por la institución psicoanalítica. Sostiene que existe una diferencia entre estos en situación analítica y los mismos como características identitarias de los psicoanalistas. También plantea las distorsiones que se producen por esta confusión. En consecuencia, plantea su posición personal como personaje público y pasa revista por los efectos que, tanto para el análisis como para su práctica, se derivan de esta discriminación. Se concluye acerca de la imposibilidad de continuar considerando al psicoanálisis y su transmisión como actos al margen de la dinámica social y se aboga por una mayor inclusión de los psicoanalistas en la cultura.