Resumen
En este trabajo la autora propone que el género sexual del analista sí influye en el proceso analítico, especialmente en cuanto a lo que se refiere a la secuencia, intensidad e inevitabilidad de ciertos patrones transferenciales. Basada en una extensa bibliografía sobre el tema, también aborda el asunto de la contratransferencia y como ésta puede determinar en muchos casos el rumbo del análisis, según las características culturales y sociales introyectadas por el analista de cada sexo. Ofrece una serie de ejemplos de estos casos en analistas de uno y otro sexo tratando a pacientes femeninas, y termina por recordarnos la importancia de conocer nuestras propias limitaciones como terapeutas.