Resumen
El autor se ocupa de los instrumentos y modalidades de intervención del analista, destacando la calidad de lo propiamente psicoanalítico, deslindándola de la modalidad psicoterapéutica. Destaca y ratifica el valor de la interpretación, pero desarrolla la importancia y utilidad de la pregunta y de la construcción, así como una actitud más activa del analista para incorporar la interpretación de sueños. El autor estima que estos tres últimos recursos han sido un tanto desatendidos en la práctica clínica. También recomienda tener una posición de flexibilidad para adaptarse a crisis que obligan a una suspensión temporal de la técnica y acuerdo analítico, pasando a disponer de otras modalidades terapéuticas y luego retomar la modalidad analítica de trabajo.