Sociedad Psicoanalítica de Caracas

Comentarios al film PARIS-TEXAS – María del Carmen Míguez

Ficha técnica

  • Producción Franco Alemana
  • Año. 1984
  • Director: Wim Wenders.
  • Guión Sam Shepard
  • Música Ry Cooder
  • Protagonistas: Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski, Hunter Carson, Dean Stockwell, Aurore Clement 

Paris-Texas es una película que habla de la fragilidad psíquica y el enorme sufrimiento de Travis -su personaje principal-, quién parece haber hecho un brote psicótico a raíz de una dolorosa ruptura amorosa.

A lo largo del film podemos ver como el viaje de Travis con su hermano Walter, desde Texas a LA, es en esencia un viaje de regreso desde la locura y el vacío de la pérdida del ser y el tener-, a un lugar donde podrá reencontrarse consigo mismo y con sus afectos fundamentales: su hijo (Hunter) y la madre de él (Jane). En ese retorno al mundo de los vivos (como Ulises), aparece un significante histórico y geográfico, que operará a la manera de un GPS intrapsíquico: Nos enteramos que Paris-Texas un lugar anodino de EEUU es el sitio donde sus padres se encontraron, se enamoraron y en dónde Travis fue concebido. Reencontrarlo es su obsesión.

Cuando hay que reunir piezas sueltas, pedazos rotos del derrumbe de la propia identidad, el enorme trabajo a realizar se concibe principalmente como un trabajo psíquico interno, sin embargo, la búsqueda afuera, en la realidad concreta es una tarea que puede acompañar al proceso.
Wim Wenders usa diversas metáforas espaciales para narrar la historia y representar el pasaje desde uno a otro estado psíquico. No sólo el lugar que Travis ha estado buscando enloquecidamente, o el largo viaje en carro con el hermano.

Hay una secuencia muy significativa también, en la que Travis va a cruzar un puente en la ciudad y se encuentra con un predicador apocalíptico anunciando el fin del mundo a todo pulmón. Travis se detiene, duda, se queda un tiempo escuchándolo. Travis conoce la locura y esta opera en muchas ocasiones como un imán, no obstante en su esfuerzo por recomponer su drama, Travis decide seguir adelante, no sin antes darle una palmada al loco del puente en señal de reconocimiento.
El fenómeno del enamoramiento hace que una chica nacida en Texas sea investida con todas las cualidades imaginarias que se le atribuyen a una chica nacida en París, Francia. De eso se trata el amor, de la puesta en marcha del engrandecimiento de la persona amada. En el amor como en otros fenómenos pasionales, la pequeña diferencia que hace al Narcisismo, puede estar en juego y debe sostenerse.

Freud en su trabajo El Malestar de la Cultura de 1929, acuñó la frase “El Narcisismo de las pequeñas diferencias”, para describir los fenómenos de rivalidad y diferenciación que se dan entre comunidades, familias y personas que comparten mucho en común. Dos personas que han nacido en París, Francia probablemente pueden compartir ese pequeño orgullo que se sustenta en la cultura y el valor histórico de su ciudad. Sin embargo, ese elemento que unifica también suele ser el centro de otros impulsos diferenciadores del Ego. No todos los que nacen en Paris, Francia son iguales, claro. La tensión entre parecerse y diferenciarse actúa todo el tiempo en el individuo común. (¿Puede un alemán como Wim Wenders parecerse a un gringo como Sam Shepard?).

Más allá de esto, el malentendido que pone en juego el director y guionista sobre el significante Paris-Texas alude, desde mi perspectiva, a la importancia que una palabra puede adquirir como sostén psíquico de la persona, a ese núcleo fundamental del ser (la roca fundacional) que marca la diferencia entre un devenir como sujeto neurótico, o no…es decir, la entrada en la psicosis y el derrumbe identitario.
Walter y Travis son hermanos, sin embargo, el primero no entiende la importancia de la foto de un terreno vacío. Interesante. París-silencio breve-Texas, era el chiste preferido del padre, dice Travis, que Walter parece no recordar. Walter está casado con una francesa de verdad. Un detalle que habla de la diferencia en la constitución del narcisismo entre ambos hermanos.

También Freud escribió sobre el chiste y su relación con el inconsciente (1905). Ese momento jocoso del padre que dice y oculta sobre París-Texas, quizás era un chiste cariñoso hacia la madre que había nacido en medio de esa desolación, pero que a sus ojos (los del padre de Travis, pero también los de él) estaba llena de deseo y amor. Un lugar, por decirlo así, que condensa el amor y el odio, la valorización y la desvalorización, lo imaginario y lo simbólico presente en una misma relación amorosa.

Paris-Texas es el lugar mítico que puede devolver a Travis sus raíces. Un cierto piso en donde la ilusión fue “un real”, en el decir de Lacan. Por ello ha comprado un terreno allí y ha caminado 4 años intentando llegar a él.

Pero, ¡oh paradojas de la mente humana!, este sitio también ha quedado marcado por el dolor de la ruptura amorosa. Es entonces también un sitio perdido e inexistente. Su búsqueda incansable no representa una salida. Travis busca afuera la respuesta sobre el amor originario, ordena los zapatos de la familia de acogida como quien ordena sus objetos parciales internos, prueba a vestirse de papá y de hombre (quizás también), ante la imposibilidad de sentirse como tal.

Travis está roto. Cuando una situación traumática actual reactiva alguna otra del pasado, y rompe violentamente toda la ilusión y razón de ser que sostenía a esa persona, la amenaza de desestructuración, la ausencia de recursos internos y la imposibilidad de realizar un trabajo doloroso de duelo, hacen irrupción como crisis psicótica. En los primeros minutos de la película lo único que sabemos de Travis es que es un mutista “ido”.

Western o road movie?

La elección del paisaje yermo de Texas para arrancar el film, nos permite a los psicoanalistas especular sobre la intención de mostrar en un registro paralelo, un primer estado de desolación psíquico, un territorio inaugural.

Como en los mejores procesos psicoanalíticos, el lugar de donde se parte o a donde se aspira llegar, puede ser un terreno emocional extraño, difícil de descifrar. Así es el paisaje con el que Wenders abre su película.

El trayecto narrativo, el espacio-tiempo que separa el inicio del fin -tanto en el psicoanálisis como en la película- puede ser representado como un viaje, un recorrido que supone regresar a lugares del pasado, recordados casi como sueños; pero también, que obliga a visitar y hacer tienda en espacios nuevos, desconocidos de sí mismo y del propio mapa mental.

Ese viaje de ida y vuelta, regresión y progresión, requiere de mucha disposición y pericia. También requiere de mucha empatía, flexibilidad, tolerancia a la frustración y amor por la verdad. Esas cualidades, pienso, están representadas en la película por Walter y Anna. Walter insiste en llevar a su hermano de regreso a su casa. Aunque temen perder al único hijo que han podido tener: su sobrino, no se entregan a los llamados del egoísmo y los celos. Aceptan y facilitan la tarea que Travis debe hacer para reencontrarse: Recuperar el afecto y la cercanía con su hijo para luego llevarlo al encuentro con su madre, la bella Jane.

Ese reencuentro, supondrá, también, el rescate que el niño desvalido que habita en Travis debe hacer con respecto al vínculo con su propia madre, la bella jovencita de Texas-Paris. Quizás, un nuevo amanecer. La canción de las Mañanitas que canta Travis mientras friega los platos en la cocina.

Las razones del desamor.

La escena del diálogo entre ellos, con intermediación de una cámara de Gessell en la cabina de Peepshow, recuerda al dispositivo psicoanalítico. Travis primero y luego Jane se voltean para poder hablar. Hablar desde lo más profundo del ser puede requerir no tropezarse con la mirada del otro.

El diálogo que sostienen Travis y Jane es una pieza maestra sobre el amor, la imposibilidad de la pasión, lo efímero de la felicidad, la desilusión, los celos, la paranoia y la rabia, la capacidad de contención y sostén que requiere la maternidad (para la mujer y para el hombre), todos ellos fenómenos que se encuentran atados a las experiencias tempranas con los objetos primarios, es decir los propios padres. Es por ello que Travis y Jane entienden que la única reparación posible pasa por el reencuentro con Hunter, por la reunión de la madre y su hijo. Ese abrazo fraterno que condensa Paris-Texas. París, ese lugar maravilloso de donde no sólo vienen las cigüeñas.

María del Carmen Míguez

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Panel:
Prakriti Maduro.
Comunicadora UCAB. Actriz y cineasta.
María del Carmen Miguez.
Presidente Sociedad Psicoanalítica de Caracas. Analista Didacta.
Carlos Rasquin.
Coordinador

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