Sociedad Psicoanalítica de Caracas

BLOCK DEL ANALISTA / La Pandemia y el Olvido por Luisa Elena Álvarez

LA  PANDEMIA  Y  EL “OLVIDO”

La pandemia o la idea de esta nos ha venido acechando desde hace varios meses. Como una especie de versión moderna del cuento de los tres cochinitos, desde el lejano oriente nos llegó este recordatorio de que no estamos tan lejos realmente de los otros y que la alteridad, aunque nos empeñemos en borrarla a toda costa, existe, y sobre todo nos afecta de maneras inimaginables. Ese otro oscuro y lejano que nos “infecta” de aquello que nos es desconocido y que para el psicoanálisis forma parte esencial de la conformación subjetiva pero que la cultura en los últimos años nos ha dicho que no existe como parte de nosotros; sino como una “especie” distinta de la que nos debemos proteger. Y me quiero detener en este aspecto esencial de nuestro que hacer para preguntarme que hacer en estos momentos con el otro.

Las redes y los medios de comunicación nos inundan segundo a segundo de múltiples datos, imágenes y supuestos recursos para “pasar” la cuarentena sin haber “perdido” el tiempo. Pero el tiempo es imposible de perder, puesto que es una experiencia subjetiva que transcurre de forma individual según los recursos yoicos que cada uno dispone para enfrentar el pasaje de la vida.  Sin embargo, nos ofertan cursos de mil y una actividades que nos recuerdan la existencia de los demás. Y me pregunto, ¿por qué nos encontramos tan preocupados y ocupados en hacer presencia en la vida del otro en estos momentos? ¿Por qué el planeta entero siente que es casi un deber conectarse con el otro?  Conexión con un otro que no está presente realmente en sus vidas, como el compañero de estudios del colegio que no se ve hace años, el primo del que no se sabe nada, el vecino al que solo se le dice buenos días en el ascensor o el compañero de trabajo del que se desconoce por completo cualquier indicio de intimidad.

Pienso que tiene que ver con el “olvido”. Debido a esta eterna presencia del otro en nuestras vidas, a través de la inmediatez del mundo interconectado mas no intersubjetivado, este es una presencia que no logra representación en la psique del mundo. Al no haber ausencia posible, puesto que el temor es desaparecer de la mirada de este “Big Brother” que se presentifica en el bombardeo de información, el objeto como tal no es representado en la psique del individuo y por lo tanto no se puede pensar o recurrir a él en momentos de ausencia. El objeto debe estar presente 24/7 a través de algún registro corporal, en estos momentos imágenes y voz para garantizar su existencia. Sino es “olvidado” por el otro. Sin embargo, ¿cómo se puede olvidar aquello que no ha sido objeto de representación?  ¿Cómo poder estar a solas con nuestros recursos yoicos y nuestros otros, si estos mismos no han sido incorporados puesto que  se ha impedido que se encuentren ausentes para poder pensarlos y recrearlos en nuestra mente? Pienso en los blogueros, twitteros, instagrameros o aquellos que nos relatan todo lo que hacen desde que se levantan hasta que se acuestan, quizás siendo esto un pedido de que los miremos desde ese lugar desde el cual nunca fueron mirados.  O escuchados.

Creo que la pandemia es la pandemia de la no representación. De la incapacidad de estar a solas, puesto que no tenemos quien nos acompañe internamente en momentos como estos. Esta hiperpresencia de todos, que es la presencia del Cero. Esta manera de existir en la fantasía de que si nos mostramos todo el tiempo ante el otro vamos a tener ( re)presencia. Y así resarcir ese narcisismo tan frágil que nos hace tan dependientes de ese otro no incorporado.

La tarea es dura. Es enfrentar la soledad, es enfrentar ese tiempo de estar con nosotros. Ese tiempo del uno con el dos que no está afuera sino dentro. Y pensar en cómo en estos momentos podemos ayudar a aquellos que se nos acercan a construir un mundo menos conectado, pero más subjetivado.

 

Dra. Luisa Elena Alvarez

Psiquiatra y Psicoanalista SPC.

Caracas 13 de abril de 2020

 

0Shares