Serapio Marcano

Las migraciones: de lo transgeneracional a lo individual. De lo armónico a lo traumático. Una lectura psicoanalítica 1

Serapio Marcano

Síntesis

La migración es definida como desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales. Además de los efectos emocionales implícitos en dichos procesos, propongo extender este concepto para pensarlo en relación a los efectos emocionales que se activan en las migraciones, consideradas como metáforas, de los modos de funcionamiento mental. Agregando que la vida podría ser el resultado de una constante migración partiendo de lo inorgánico.

Las consecuencias serán de acuerdo a la manera que serán experimentados. En lo manifiesto hay muchos fenómenos descriptivos de formas de migrar pero en  los mismos están también subyacentes, o inconscientes, tanto en lo individual, como en lo grupal y/o colectivo, también existen factores a ser considerados y posibles de indagar desde la experiencia psicoanalítica. Se hizo ejemplificación sucinta de los mismos.

Summary

Migration is defined as the geographical displacement of individuals or groups, generally due to economic or social causes. Beyond the emotional effects inherent in these processes, I propose extending this concept to consider the emotional effects activated by migrations, considered as metaphors, in relation to modes of mental functioning. Adding that life could be the result of a constant migration starting from the inorganic.

The consequences will depend on how these experiences are lived. While many descriptive phenomena of migration patterns are evident, underlying or unconscious factors, both individual and collective, there are also factors that can be considered and explored from a psychoanalytic perspective. A brief example of these factors was provided.

 

Introducción

Comencemos pensando en la multivocidad del concepto de Migración. Ello implica que en sí misma puede ser nominada con diferentes términos que remiten a las metodologías y/o ciencias, desde las cuales ha sido estudiado este fenómeno de la conducta, que va desde lo individual hasta lo colectivo de los seres vivos y, en particular, de los seres humanos. 

Así, entre otros, encontramos como términos inherentes a la migración: exilio, éxodo, refugio, salida, emigración, inmigración, expatriación.

Los comportamientos de los animales, en tanto que seres vivos migrantes, son estudiados por la ciencia de la etología. Los seres humanos han sido estudiados, además, por diversas disciplinas desde hace larga data, en particular por la filosofía, la sociología, la economía, la política, la historia y más recientemente por la psicosociología y en particular por el psicoanálisis.

Definición 

Una manera usual de definir el concepto de migración es que consiste en el desplazamiento de individuos, o de grupos humanos (o animales) a un nuevo lugar geográfico, lo cual puede ser temporal, permanente, o estacional, como es el caso de los animales migratorios.  

Esta es una definición que describe las conductas manifiestas, más no las causas o razones que las motivan, las cuales pueden ser de diversa índole y estudiadas desde diversas disciplinas, las que a su vez pueden, eventualmente, encontrar complementariedad en sus explicaciones, dentro de la alternancia y/o predominancia de los factores determinantes.

 

Las migraciones como metáforas 

La migración puede ser considerada como una metáfora, o metáforas, en tanto que implica la complejidad de su naturaleza.

Siguiendo esta línea, una manera especulativa de pensar las migraciones, y en particular las humanas, es que la vida podría ser el resultado de una constante migración. Se habría migrado desde lo unicelular a lo pluricelular, desde lo inorgánico a lo orgánico, de lo animal no humano hasta llegar a lo humano. Desde la vida acuática hasta la vida aérea. Erasmus Darwin, abuelo de Charles Darwin, había descrito en el Canto I: <Producción de la vida> de un libro publicado en 1803, y titulado “El Templo de la Naturaleza o El Origen de la Sociedad”, la creación del universo y el surgimiento de la vida en la Tierra. Esta estaba cubierta de agua, en el momento de su creación, y fue allí donde surgió la vida a partir de diversos fenómenos físicos y reacciones químicas, como el calor, la repulsión, la atracción y la contracción. El autor describe estas fuerzas trabajando juntas para provocar que la materia se disuelva, explote y se combine, formando finalmente los seres vivos. También afirma que este proceso ocurre espontáneamente, sin ninguna causa externa ni progenitor. Una vez generada, la vida, en sus formas más simples, se transforma, con el tiempo, en diferentes tipos de seres animados. Aquí, por primera vez en su poema, vemos la transformación gradual y direccional de las formas vivas, desde las más simples hasta las más complejas, comenzando con formas microscópicas que, generaciones después, dan origen a las plantas y los animales. Al describir el origen de las plantas y los animales, incluye a la humanidad en esta categoría Me pregunto: ¿cuánto de la periodicidad de las migraciones en los animales también está en algunas de las periodicidades de los humanos?, vayan como ejemplos la duración del período de gestación, la evolución del desarrollo y crecimiento físico, la duración de la vida.

En relación a la evolución migratoria de la materia, he encontrado que autores psicoanalíticos como Óscar Elvira, en su libro: Sándor Ferenczi, ”La ilusión de un porvenir”(2025) señala que ”Las posturas materialistas no le otorgaban un lugar a la pulsión de muerte; esta no era producto de la lucha entre la vida y la muerte, sino que la vida proviene de la materia y esta la contiene, no como destructividad, sino como una energía vital que se habrá de transmitir de generación en generación en todas las especies vivas. También Ferenczi, en Thalassa (1924), había formulado la idea de que “los seres vivos se han desarrollado primero aisladamente a partir de la materia inorgánica y solo se han visto obligados a unirse a raíz de una nueva catástrofe” (S. Ferenczi, 1924: 354). Me pregunto ¿cuánto de la energía vital resulta de la mezcla de elementos que producen compuestos orgánicos que a su vez deben unirse con compuestos inorgánicos?. 

¿Cuánto depende nuestra existencia de que cumplamos, y nos acompañen a cumplir, con los periodos migratorios, que desde nuestra herencia animal se plantean desde lo biológico?, por ejemplo, y entre otros, los ciclos ovulatorios, las migraciones del óvulo y los espermatozoides para formar el embrión, el embarazo y la formación de la placenta, la duración del embarazo y la obligatoria expulsión del vientre materno, la duración de la lactancia, la aparición de la bipedestación, el pasaje de la niñez a la adolescencia, luego a la adultez, a la senectud y la muerte.

Un intento de aproximación desde el psicoanálisis 

La literatura psicoanalítica que voy encontrando es bastante extensa y la podemos encontrar en textos y revistas psicoanalíticas, pero no es mi propósito actual revisar la misma.. Ya desde los trabajos del creador de la ciencia psicoanalítica, Sigmund Freud, encontramos propuestas teóricas para pensar la conducta humana tanto en los fenómenos psíquicos individuales emocionales como en su relación con lo biológico y lo sociocultural. Freud nos invitó a considerar que para comprender y explicar la conducta humana tenemos que considerar los factores predisponentes cuáles son los filogenéticos y los ontogenéticos, en interrelación con los factores actuales desencadenantes. Hoy día la conjunción de todos estos factores son considerados desde la epigenética. Es la historia de la conducta de la especie humana transmitida a través del ADN y resignificada (nachtraglichkeit) a posteriori en el inconsciente. Esa historia también arrastra consigo las diversas situaciones traumáticas tanto individuales como grupales, a las  cuales se sumarán los traumas particulares de cada sujeto.

También encontramos en Freud la propuesta de que además de que somos seres biológicos, también somos seres sociales y ¿cuánto de lo que la cultura ha heredado y transformado en sus constantes movimientos migratorios se transmite a los individuos particulares dejando espacios para las transformaciones posibles tanto de los individuos como de la cultura misma?, lo cual podemos conceptualizar como un proceso migratorio constante. Esto nos explicaría los progresos de los seres humanos en todos los órdenes. Pero ello no está exento de aspectos que aparecen siempre y que tenderán a permanecer en lo bien conocido en tanto que lo nuevo y desconocido genera incertidumbre acompañada de ansiedades presentidas como potencialmente catastróficas y acompañadas de un sentimiento de terror, las cuales estarían asociadas a las experiencias traumáticas de diversa índole. Siempre aparece la resistencia a migrar a lo nuevo en todos los órdenes de nuestras vidas, en lo individual y en lo colectivo. En el psicoanálisis, al igual que el concepto de inconsciente, el concepto de resistencia es uno de los conceptos fundamentales, para explicarnos la permanente lucha, o dilema, entre la fuerza del deseo de acceder al conocimiento de las razones que hacen a nuestras conductas con sus malestares y sufrimientos, las verdades en ellas implícitas y las fuerzas que se oponen, o resisten a ello. 

¿Cuánto la modificación de una conducta, o si se quiere, su migración, desde una forma establecida, hacia una nueva conducta, se da de una manera armónica en el interjuego de los vínculos tanto internos como externos, en el cual uno de los participantes tiene la autoridad para impulsar el cambio y lo hace de una manera amorosa y el mismo se realiza procesando las ansiedades y frustraciones concomitantes para acceder así a una forma de relacionarse con uno mismo y con los otros de una manera lo más satisfactoria posible? De ser así esta sería una migración acordada explícita o implícitamente. En el análisis individual, las resistencias de las personas hacia la búsqueda de las nuevas verdades son abordables a la comprensión de su surgimiento y la elaboración de las mismas para dar paso a lo novedoso.   

“Un ejemplo lo podemos observar en una persona a la cual atendí en análisis hace ya algunos años, que vivió múltiples migraciones geográficas desde su niñez. Su familia siempre se vinculó de un modo que podríamos denominar simbiótico, no permitiendo que en sus miembros surgiera la posibilidad de desarrollar una individuación y, en consecuencia, todos los movimientos que pudiesen conducir a la misma eran impedidos de manera directa o encubierta, en particular, pero no exclusivamente, con respecto a los miembros de sexo femenino. La cultura social y religiosa a la que pertenecen es la que marca la pauta de este funcionamiento. Cuando las niñas se atrevían a mostrar alguna conducta que contravenía estos modos de funcionamiento eran reprimidas y censuradas, siendo consideradas como mal educadas y reprendidas con severidad. A llegar a la edad adulta se les obligaba a cumplir un ritual cultural de buscar un esposo acompañadas por la madre en la elección del mismo, así se cumplía el mandato transgeneracional y transubjetivo de repetir el modelo cultural. Cambiarlo estaba prohibido. Había que permanecer en los modos culturales bien conocidos, lo cual, en el inconsciente, se concretaría en el deseo de volver al lugar geográfico (¿la tierra prometida?) y cultural familiar, lo cual incluía creencias y rituales religiosos y cualquier fantasía, o deseo, de migrar tanto a modos de pensar y actuar de manera diferente a los mandatos provenientes tanto del mundo externo como del interno, eran generadores de conflictos, ansiedades y sentimientos de culpa, generando dificultades y dilaciones en su anhelo de construir, o si se quiere, en migrar hacia una identidad propia, Hacerlo implicaba procesar los duelos que son pertinentes elaborar, con las angustias de muerte tanto propia, que muchas veces aparecía con problemas de su salud física, pero también de que pudiesen morir los miembros de la familia y, en la transferencia, de que yo muriese, todo lo cual fue un proceso difícil hasta que luego de trabajarlo pudo lograr hacer las separaciones, o migraciones, correspondientes incluyendo la finalización del análisis hace ya varios años”

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¿Cuánto hay también migraciones hacia nuevas conductas que son impuestas de una manera autoritaria, abierta o velada, cuyo resultado es un sometimiento a quien ejerza ese rol autoritario, pues de no hacerlo puede acarrear consecuencias de tipo agresivo física y/o emocional que dejarán sus huellas traumáticas en el sistema inconsciente, pudiendo tener, o no, representación?. En  caso de no tenerla sus consecuencias en la conducta se expresarán predominantemente en forma de actos que reproducen la colusión entre los actores de estas experiencias. Pero también se manifestarán en problemas corporales sean como psicosomatosis o como enfermedades que pueden, eventualmente, llevar a la muerte y hasta los suicidios. En la situación analítica tenderán a reproducirse y se podría resolver, de la manera más satisfactoria posible, abriéndose a la posibilidad de simbolización. Pero en la conducta individual, social y en lo somático, se repetirán y revivirán constantemente en caso de no resolverse. 

 

 ”En uno de los casos que he tenido en análisis la persona estaba identificada con la figura de autoridad paterna que agredía físicamente y de manera cruel a los hijos cuando su comportamiento no era de acuerdo a lo esperado y dicha persona, que se había identificado con el agresor, repetía esta conducta, siendo niños, sintiendo deseos de matar a golpes.a un hermano menor cuando no hacía lo que ella deseaba. Ella, se identificada con los padres, y se identificaba proyectivamente en su hermano, En el transcurso del proceso psicoanalítico pudo hacer consciente la tendencia a sentir odio destructivo cuando algunas personas no responden de acuerdo a sus opiniones y/o expectativas, pero progresivamente fue disminuyendo tanto la intensidad como la frecuencia de dicho sentimiento. Pudo darse cuenta de su identificación con sus objetos parentales y recordar cómo los mismos padres reproducían las conductas de sus propios padres, era una manera de permanecer en el mismo territorio mental. Aunque en la historia familiar habían vivido muchas migraciones geográficas, no habían podido realizar las correspondientes y útiles migraciones mentales, no habían podido elaborar los duelos correspondientes. Al igual que en otros casos, como los que he mencionado anteriormente, también sufrieron en sus cuerpos los dolores y enfermedades, que al no atenderlas adecuadamente tanto a nivel físico como psíquico, condujeron a la muerte física de algunos de sus miembros”.

 

En lo social estos fenómenos de la conducta se manifestarán de diversas maneras. Las migraciones que resultan de la exploración de modos más satisfactorios para la convivencia con uno mismo y con otros, producirán, como resultado, la búsqueda y elección de espacios, o territorios, experimentados como armónicos y acogedores aunque se conserve cierto monto de ansiedad en las interrelaciones con los mismos. Esto es válido tanto para las migraciones a nuevos territorios geográficos, como para los territorios mentales, relacionales y/o vinculares, tanto en la experiencia psicoanalítica individual como fuera de ella. Allí se abre la posibilidad de experiencias creativas en cualquier orden donde pueda ejercerse la misma y su resultado puede expresarse en aportes para una forma de vida placentera y de disfrute en la medida de lo posible. Lo que aparece, sea a nivel individual o social, como receptor de lo nuevo que arriba a esos territorios, es la incertidumbre que acompaña a estos cambios migratorios, no percibida, emocionalmente, como amenazante o peligrosa, y se da la posibilidad de una integración y colaboración mutuamente enriquecedora. Estas experiencias las podemos equiparar a lo que desde la ciencia socio-histórico-política son la inmigraciones, emigraciones y expatriaciones que se dan en la búsqueda de mejores condiciones para el desempeño de diversas actividades que provean posibilidades de crecimiento y desarrollo propio, grupal y colectivo más satisfactorio. Ejemplo de ello podría ser cuando un grupo familiar decide grupalmente, que todos ellos, o que algunos de sus miembros lo hagan, inmigrando de una población con pocos recursos educativos y laborales a una ciudad que si los tiene, lo que posibilitará acceder a ellos. También pueden decidir emigrar cuando la situación sociopolítica de un país se va transformando de un modo de funcionamiento democrático, a otro con visos autocráticos. Desde la perspectiva teórica psicoanalítica diremos que lo que predominará en estos modos de funcionamiento humano es lo que corresponde a la función del ideal del Yo, sobre los aspectos que corresponden a un Superyó autoritario. Los individuos, dentro de este modelo de funcionamiento predominantemente democrático tanto en lo individual como en lo social, se adscriben a funcionamientos grupales que regulan satisfactoriamente las conductas agresivas com modos y medios de administración de las mismas, que yo denomino, como violencia útil, que lo es en tanto pone límites sin agresión ni hacer daño.

Por otra parte, cuando las migraciones son impuestas de modo autoritario, la situación traumática se experimenta en forma de terror a la aniquilación propia y ajena en tanto que el afecto predominante es el odio sobre el amor, o su ambivalencia, las migraciones son resultado de imposiciones ante las cuales se pueden asumir actitudes y conductas de sometimiento,  identificación con el agresor, o rebeldía. En esos casos las migraciones no son consecuencia de una elección sino producto de una imposición a modos de funcionamiento individual, grupal y social de acuerdo a lo que el administrador del poder impone. Los espacios geográficos e individuales a los que se inmigra, o emigra, no son elegidos ni integrados armónicamente, son exilios impuestos, como huidas, salidas, escapes o refugios, y lo diferente es vivenciado como peligroso para la existencia, como enemigo real y potencial, y por lo mismo la resistencia a lo nuevo es tenaz, tanto para el que llega como para el que recibe. Lo que resulta es la búsqueda de sostenerse en lo bien conocido, no hay espacio para la creatividad ni para la integración con lo diferente. En esos casos las migraciones geográficas son predominantemente impuestas, como auto o heteroexclusiones.

Desde la ciencia socio-histórica-política lo podemos pensar en el funcionamiento de ciertos grupos religiosos, políticos y también en lo científico cuando asumen su posición de poseedores fanáticos de “la verdad” incuestionable, con la cual construyen sectas o iglesias, donde los miembros participan en el coro durante los actos hebdomadarios. En general no concuerdan con las ideologías de otras iglesias, que son falsas conciencias, imponiendo sumisión incondicional a sus miembros y buscan, a través de ellos, nuevos acólitos. Cualquier disidencia es vivida como peligrosa y amenazante, razón por la cual  siempre está la amenaza de expulsar, y hasta destruir, a aquellos que proponen, o pronuncian, algún cuestionamiento. Esos castigos pueden ser ejecutados por quienes ejercen la autoridad desde el orden social y grupal. También este modelo de funcionamiento se instala en el funcionamiento mental y conductual de los individuos particulares, siendo uno de los mecanismos resultantes de ello la identificación con la autoridad autocrática agresora que se replica hacia otros de la misma manera como se la padeció pasivamente. La violencia que surge, en la realidad y/o en la fantasía, es la agresión  destructiva, la cual, cuando no puede actuarse hacia aquellos que representan los propios aspectos disidentes de los principios que rigen el comportamiento, se dirige hacia la propia persona como sucede en los actos suicidas o de inmolación. Desde una perspectiva teórica psicoanalítica podemos pensar que en estos casos lo que predomina es el poder del Superyó cruel sobre el ideal del yo, sin mucho espacio para que el yo pueda ser recurso para la gratificación placentera. Los individuos pueden sobrevivir dentro de estos modos de funcionamiento al que han migrado, o se han establecido, pero no producirán actividades creativas, su conducta será mantener el orden establecido y los intentos de salida del mismo, a lo que conducirán, son a los diversos estados que forman parte de la llamada locura en sus diversos grados de desorganización y de formas de funcionamiento mental y conductual muy primarios.

 

Podría poner algunos breves ejemplos ejemplos de lo antes desglosado que he registrado y pensado de la experiencia psicoanalítica propia y de otros colegas que han publicado sus reflexiones acerca de este, para mi, interesante tema de las migraciones.

“Un ejemplo de esos procesos migratorios y de las luchas  que se sostienen para acceder a ese Otro novedoso es el de un individuo que en su  relato  dejó ver que lo desconocido era equivalente a ser extranjero de sí mismo. No conocía las angustias y traumas que implicó la separación del  hogar familiar cuando al comienzo de su adolescencia emigró de su pueblo natal a la ciudad capital de su país para estudiar secundaria porque no la había allá y su dolor por la separación no fue expresado como  tristeza y llanto, sino que comenzó a tener gripes a repetición. Luego entendió que había estado llorando “por las vías no naturales del llorar”. Ese entendimiento, junto a otros, le fueron llevando, intuitivamente, a buscar información sobre sus angustias de separación y así llegó al psicoanálisis, un nuevo territorio del conocimiento para buscar saber de sus verdades, aceptando que ese saber nunca es,  ni sería, completo. Fue un proceso migratorio en lo biológico, en lo mental y lo cultural. Cuando realizó una nueva migración geográfica desde su país a un nuevo territorio, pudo despedirse, contactando con su dolor y tristeza, pero también pudo llorar por las vías naturales”

 

En la práctica psicoanalítica no nos encontramos, en general, con personas que puedan comprometerse a realizar la experiencia psicoanalítica cuando sus estructuras psíquicas están configuradas desde una perspectiva que funcionan como aquellos cuyas migraciones han sido impuestas y se desenvuelven de modo fanático y si alguna vez realizan algún tipo de acercamiento a una experiencia de trabajo psicoanalitico, las resistencias a pensar sus modos de funcionamiento conductual y sus creencias, en tanto que verdades, son tan intensas que convierten la relación en un constante enfrentamiento y terminan renunciando y permaneciendo en sus modos conocidos de funcionamiento. 

Sin embargo, en la medida que no hay estructuras con modos de funcionamiento absolutos, podemos encontrar en algunos analizantes aspectos que muestran modos de conducta fanática de lo que debe ser, tanto para consigo mismos como para con otros, y si no se cumple con ello aparecen sentimientos de odio destructivo hacia los otros pero también hacia ellos mismos, lo cual corresponde a la puesta en acto del Superyó cruel.

Pero también pudiésemos ampliar la ejemplificación para pensar la interrelación entre los fenómenos migratorios individuales con los grupales y sociales, si acudimos a relatar lo que vemos y escuchamos a diario en los diversos medios de comunicación y lo que hemos leído en los relatos históricos de las migraciones. ¿Cuánto de estos modos migratorios geográficos y culturales están presentes en las guerras que buscan rescatar los territorios originales, o los que desean encontrar convivencia más armónica en otras regiones donde se refugian?.

Esta es una manera de pensar la conducta humana como resultado de un todo interrelacionado entre presente, pasado y futuro y de la lectura, siempre posible, de que la misma sea desde una perspectiva bio-psico-social en predominancia, alternancia y simultaneidad como lo han dicho muchos pensadores psicoanalíticos. Los que para mí han sido paradigmáticos están, entre otros, lo que escribió Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921) cuando en la Introducción (pág. 67) expresó: “En la vida anímica individual, aparece integrado siempre, efectivamente, “el otro” como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado.” También encontramos lo expresado por José Bleger en su obra ”Psicología de la conducta” cuando plantea: “Las 3 áreas, Mente, Cuerpo y Actuación en el mundo externo: es la clasificación descriptiva de los fenómenos conductuales. Se da al mismo tiempo en las 3 áreas, son coexistentes, pero con un predominio de alguna, lo que permite clasificarlos, puede ser alternante o sucesiva”. (p.p:92-93). Y lo que escuche decir a Leo Rangell en el Congreso de Copal en Caracas (1972) de que “en realidad el psicoanálisis debería llamarse: bio-psico-socio-externo-interno-analítico-sintético”.

 

Bibliografía

 

Bleger, J. (1963) “Psicología de la conducta”. EUDEBA. 1965

Darwin E (1794) De la generación. En: Zoonomía, o las leyes de la vida orgánica en tres partes. Londres: Impreso para Johnson J, en St. Paul’s Church-Yard, págs. 373-442.

Elvira, O. (2025) “Sándor Ferenczi, ”La ilusión de un porvenir”. Ediciones Bieber. Bs As.2025 pág. 138.

Ferenczi, S. (1924) Thalassa ensayo sobre la teoría de la genitalidad. Obra completa. Tomo III. Espasa-Calpe. Madrid. 1981.

Freud, S. (1921) “Psicología de las masas y análisis del yo” Tomo XVIII. Amorrortu Ed. 1975

Marcano, S. (2020) “Migración y trauma” “Una visión desde el psicoanálisis y de la experiencia personal”. Revista Caliban. Volumen 18, N.1, Año 2020 y en “Desafíos del psicoanálisis hoy. Repensar lo establecido” Tomo 1. BARKER & JULES Año 2022

Rangell, L. (1972) Congreso de COPAL. Discurso de apertura. Caracas. Venezuela.

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