Resumen
El autor propone a la violencia como un síntoma proveniente de varios mecanismos psíquicos tempranos. Está en desacuerdo con aquellos que proponen a la violencia como una expresión exclusiva y directa de la pulsión de muerte. Plantea la utilidad y necesidad de diferenciar entre el odio, la destructividad y la agresividad. Describe con detalle cada uno de estos acápites. Luego plantea por separado el origen de la violencia como síntoma de la clínica del odio, de la destructividad y de la agresividad. Finalmente dedica un acápite a la transgresión de la ley.