Resumen
El presente trabajo refiere a la violencia como una presencia inherente a la constitución del sujeto que interviene en su más temprana organización psíquica. El enfoque subraya que la más importante fuente de violencia tiene que ver con la vida misma y proviene de las vivencias familiares tempranas. Registrar al otro y acceder a la realidad conllevan experiencias teñidas de placer y de sufrimiento en niveles de intensidad que marcan un registro invasor. Depender de un otro muestra la prevalencia de un orden ajeno definido desde una posición de poder. El deseo humano es regulado por una ley que señala que las posibilidades del deseo propio terminan con los límites que marca el deseo de los otros. La violencia del vínculo refiere al desconocimiento de la singularidad de lo que es cada quién y del ejercicio arbitrario de uno o más individuos.