Resumen
A partir de reflexiones vivenciales, clínicas y teóricas, el autor se interroga acerca del estatuto del placer del analista como determinante en la génesis y desarrollo de intervenciones durante el tratamiento. Se concluye que el placer del analista tiene un lugar dentro de las motivaciones del tratamiento y se discute la concepción tradicional acerca de ser éste un resto narcicista que obstaculiza los procesos terapéuticos.