Comentarios a la película homónima
María del Carmen Míguez.
Hamnet (Cloé Zhao, 2025) cuenta la historia de amor entre dos personajes marcados por pasiones intensas y particulares. Habla del amor filial, de un duelo enorme y de la creación como acto de elaboración de la pérdida: lo que en términos psicoanalíticos llamamos proceso de sublimación.
Entre Hamnet -la ficción contemporánea- y Hamlet -la tragedia shakespeariana- podemos entrever un interesante contrapunto, un juego sutil. La película, basada en la novela de Maggie O’Farrell y bastante fiel a la misma, presenta una hipótesis sobre las motivaciones inconscientes e íntimas de Shakespeare, que pudieron influir en la escritura de Hamlet. Como toda ficción, Hamnet se permite recrear con libertad y cierta coherencia -justo para encantar al lector-espectador, la historia personal de un joven William, su enamoramiento y matrimonio, su relación familiar y conflictiva con el padre y finalmente, la muerte temprana de su hijo.
La coincidencia entre el nombre del hijo y el de su obra se ha advertido desde diferentes fuentes. Maggie O’Farrell hace la siguiente referencia en las primeras páginas de su libro: “En la década de 1580, una pareja que vivía en Henley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Susana y Hamnet y Judith, que eran gemelos. Hamnet, el niño, murió en 1596 a los once años. Cuatro años más tarde su padre escribió una obra de teatro titulada Hamlet. Hamnet y Hamlet son en realidad dos formas perfectamente intercambiables de un mismo nombre, según consta en los anales de finales del siglo XVI y principios del XVII.” 1
Freud en la Interpretación de los sueños (1900) habló de la similitud en los nombres: “Conocido es también que el hijo de Shakespeare, muerto en edad temprana, llevaba el nombre de Hamnet (idéntico al de Hamlet)”. 2 Lo que detuvo a Freud sobre este clásico del teatro isabelino de finales del siglo XVI, fue la manera vicaria de tratar el mito griego de Edipo. En un momento temprano de su elaboración teórica, Freud establece como un entramado psíquico universal y estructurante lo que denomina Complejo de Edipo. En Hamlet encuentra, además, un tratamiento particular del complejo: “Sobre base idéntica a la de Edipo Rey se halla construida otra de las grandes creaciones trágicas: el Hamlet shakesperiano. Pero la distinta forma de tratar una misma materia nos muestra la diferencia espiritual de ambos períodos de civilización, tan distantes uno del otro, y el progreso que a través de los siglos va efectuando la represión en la vida espiritual de la Humanidad. En Edipo rey queda exteriorizada y realizada, como en el sueño, la infantil fantasía optativa, base de la tragedia. Por el contrario, en Hamlet permanece dicha fantasía reprimida, y sólo por los efectos creativos que de ella emanan nos enteramos de su existencia, situación análoga a la de la neurosis… Vemos, desde luego, que la obra se halla basada en la vacilación de Hamlet en cumplir la venganza que le ha sido encomendada, pero el texto no nos revela los motivos o razones de tal indecisión…” “Hamlet puede llevarlo todo a cabo, salvo la venganza contra el hombre que ha usurpado, en el trono y en el lecho conyugal, el puesto del padre, o sea contra aquel que le muestra la realización de sus deseos infantiles. El odio que habría de impulsar a la venganza queda en él sustituido por reproches contra sí mismo y escrúpulos de conciencia”. “La vida anímica de Hamlet no es otra que la del propio Shakespeare. De la obra de Jorge Brandés sobre este autor (1896) tomo el dato de que Hamlet fue escrito a raíz de la muerte del padre del poeta (1601); esto es, en medio del dolor que tal pérdida había de causar al hijo y, por tanto, de la reviviscencia de los sentimientos infantiles del mismo con respecto a su padre”. 3
El conflicto edípico como imposibilidad:
Hay un giro subjetivo en la narración de Hamnet que la discrimina del Hamlet de Shakespeare, en un aspecto fundamental: Hamnet es una historia contada desde la perspectiva de lo femenino. Es una ficción narrada por mujeres. El personaje de Agnes es una figura central, articuladora de esta novela. Pero también, encontramos en la historia a otros personajes femeninos con densidad: Mary la suegra de Agnes, por ejemplo, es un personaje que muestra un interesante proceso de transformación: desde la típica imagen de la suegra que denigra de su futura nuera, hasta la mujer que puede asistir y sostener a Agnes en un parto de mellizos complicado y angustiante. Judith la hermana melliza de Hamnet es una niña con una sensibilidad y riqueza evidente en el vínculo con su hermano.
Mientras que Hamlet es una obra teatral donde lo masculino y sus desafíos ocupan un lugar principal, Hamnet es una película y novela que se regodea en cualidades femeninas como la intuición, la entrega, la conexión con la naturaleza y el mundo del inconsciente. Agnes es una mujer conocedora de la botánica, tiene una sensibilidad en el intercambio con los animales, una intuición sobre las personas y algunas dotes premonitorias, producto de esa misma conexión. Hay una cualidad enigmática femenina en el personaje de Agnes, que la coloca en un lugar temido y atractivo al mismo tiempo. La alusión al mito de Orfeo y Eurídice no es casual, funciona en el film como una anticipación. Euridice en el inframundo es una metáfora de Agnes encerrada en su mundo salvaje femenino, inconsciente y sin posibilidad de transformación y conexión emocional con su pareja.
William, del que sólo conocemos su nombre al final de la película (en el libro también se usa ese recurso) es un jóven con intereses radicalmente distintos al oficio de guantero. Es preceptor del latín y paga las deudas de su padre dándole clase a los niños de la familia del padre de Agnes. Siente su vida en Stratford como un encierro. Quiere escribir, le interesa el mundo de las tablas pero sabe que sólo lo logrará si se aleja del padre y su ciudad. Pudiéramos decir que desde la perspectiva de la realizadora, William no pudo ser padre para su hijo Hamnet, porque tampoco pudo ser hijo para su padre, el guantero. Esta es la terrible paradoja que debe enfrentar. La imperiosa necesidad de ir en búsqueda de su pasión es una manera de alejarse del padre -quien impide su realización como escritor- pero a la vez, le restringe su rol paterno con su hijo Hamlet. Es parte del sufrimiento que enfrenta como sujeto, ya que para poder quedarse cerca del hogar que ha formado con Agnes tendría que someterse a la voluntad de su progenitor. To be, or not to be, that is the question. Ser o no ser, esa es la cuestión, se pregunta sin solución de salida Hamlet. La única manera que encuentra William, de vivir siendo fiel a sí mismo y a su deseo, es salir de Stratford para probar suerte en Londres.
Cuando decide seguir su vocación y oficio de cierta manera abandona a su familia. Le asigna al niño Hamnet la responsabilidad de cuidar y velar por su madre y sus hermanas; tarea que no le correspondía. En este sentido, Hamnet aparece como un jovencito angustiado y desorientado. Cuando su hermana Judith cae enferma, él no sabe qué hacer. Se lo ve recorriendo todas las estancias de la casa, buscando a alguien que los auxilie sin encontrar a nadie (en la novela). No se puede encomendar a un niño que funja de cuidador de su madre y hermanos, y que ese mandato no deje consecuencias en su identidad. El mensaje del padre hace de Hamnet un niño vulnerable, que se intercambia ante el acecho de la muerte con su hermana Judith. Sin querer, ha sido colocado en un lugar imposible y sacrificial.
La resolución trágica de Hamlet, desde la perspectiva de esta película, fue la manera del autor de lidiar con sus propios impulsos edípicos parricidas e incestuosos. A la vez, muestra todos los sentimientos penosos que William – como padre – experimentó en el duelo por la pérdida de su hijo.
Un amor mal acogido.
Agnes y William se enamoran rápidamente, pero tienen que enfrentar el rechazo de sus familias de origen. A Agnes, no la quiere su madrastra y tampoco la madre de William, su suegra. Ellas la ven como un ser primitivo, como una bruja o hechicera. Por su parte, William tiene una relación difícil con su padre, quién lo descalifica constantemente y lo trata de forma violenta. Estas actitudes y posiciones de rechazo hacia los dos enamorados, pero sobre todo hacia sus propios intereses y pasiones, generan una tensión en la vida de esta pareja, precursora de la tragedia que, en corto tiempo, tendrán que enfrentar. En este sentido no resulta casual que para la obra cinematográfica se haya hecho referencia al mito de Eurídice y Orfeo. El riesgo de que Agnes se quede en el inframundo es el riesgo de que se melancolice y no pueda superar el duelo por el hijo y en consecuencia, de perder su relación conyugal.
Ellos, sin embargo, ponen lo mejor de sí para crear su propio hogar y Agnes se muestra comprensiva y apoya a su esposo en su proyecto de trabajo con la compañía de teatro aunque esto suponga su partida hacia Londres.
Crear desde la naturaleza (pócimas medicinales para los demás) o las letras (piezas de teatro, comedias y dramas), supone, quizás, una alquimia parecida a la creación de un hijo y a la constitución de una familia. La tremenda paradoja de esta pieza magistra l es que Agnes no podrá curar, salvar, a su propio hijo y familia del mal: a Hamnet de la peste y al resto de sus amores de la oscuridad del duelo. Como en toda tragedia, cuando el rechazo familiar y la incomprensión se imponen sobre el amor, alguien debe o podrá ser sacrificado, y ese sacrificio no recaerá por azar en cualquier miembro de la familia. Me pregunto ¿Por qué Judith se salva y Hamnet no?
1 Hamnet. Maggie O'Farrell. Libros del Asteroide. Barcelona 2022. 2 página 509, Tomo I. Interpretación de los sueños. Editorial biblioteca nueva. 3 ibid.