Lo que más me gusta de esta película es que no busca la culpa. No juzga a nadie. Las cosas están rotas y llenas de dolor, todo el mundo siente una tristeza sin solución, y sin embargo todos siguen adelante, viven.
Al ser una película escandinava, proviene de una cultura en la cual te enseñan que ser educado, ser humano, es saber reconocer, domar y manejar las emociones. Si son las emociones las que te manejan a ti, eres un ser instintivo, es decir, un medio animal. La incapacidad de dominar las emociones (sobre todo las oscuras) sin la contención de una ética o moral, tiene consecuencias. Nosotros sabemos muy bien a dónde pueden llevar, lo vivimos a diario en Venezuela y en el mundo actual.
La represión de los sentimientos, la incapacidad de vivir y expresar las emociones, y por ello la falta de diálogo interior con uno mismo en el campo de los sentimientos, por esa imposición del “deber ser” totalmente racional, es lo que la diferencia esta película y su tema de películas provenientes del Mediterráneo o culturas latinas. Bergman fue uno de los autores que con más lucidez nos mostró los problemas inter-relacionales que esta educación y valoración traen consigo. El juego de los rostros evanescentes que se fusionan en Valor Sentimental remite a él especialmente en la película Persona. Y lo interpreto como un homenaje.
El tiempo en esta película es manejada por fragmentos, conectados por la tensión. A veces entre los fragmentos han pasado décadas, a veces meses, a veces solo horas, fragmentos que a veces van a negros lo cual subraya la independencia de las escenas. En ese sentido pareciera imitar el proceso de la memoria misma, pero también de la memoria europea, a la cual nos remite: una memoria plagada de dolor.
El tema: GUSTAV, un padre cineasta abandona a su familia, específicamente a una esposa y a dos hijas adolescentes, para dedicarse a una exitosa carrera. Ya de 70, han pasado 12 años desde la producción de su última película, es decir vive en un presente vulnerable. Si dejas de producir ya no tienes valor de mercado. Y ser viejo en el cine también tiene consecuencias, a menos que seas muy famoso – todos los programas de apoyo internacionales son para cineastas menores de 35 años. Gustav quiere hacer una nueva película para la cual busca financiamiento y cuyo rol protagónico quiere dar a su hija mayor, NORA, actriz de teatro. La ha escrito especialmente para ella.
Se nos abren en esta película, que es un mosaico perfecto de una situación que une pasado y presente, muchas preguntas:
¿Pueden ser los artistas buenos padres de familia?
¿Qué define a un artista? El arte, sin importar el lenguaje que se utilice, siempre está basado en la expresión personal. Exige gran motivación y concentración, libertad de acción, valentía frente a las convenciones, un fuerte ego y a la vez mantener despierto al niño juguetón, la fantasía, lo imaginado. Es absorbente siempre. El trabajo artístico exige mucha dedicación y concentración. En su creación el trabajo del artista sólo depende de él mismo y hoy, en los tiempos del mercadeo, por supuesto cada vez más de su manager o representante.
Ser director y filmar una película significa estar de 12 a 14 o más horas al día concentrado con todas las fuerzas en ella, pues cuando los técnicos y actores se van a descansar, el director prepara el día siguiente de rodaje con sus cabezas de equipo, tal vez llame por teléfono a una actriz para darle ánimo y por último llame a su esposa para saber si la familia está aún viva. Llegua a casa cuando todos duermen, para salir de madrugada cuando nadie ha despertado. El director de cine pertenece a su película exclusivamente durante los 2 o 3 meses de su filmación.
Pero el director no sólo se separa de su familia, en el set crea una nueva familia. Convivir a diario con personas que en el momento en que dices “acción” deben estar todas coordinadas perfectamente como una orquesta, crea un vínculo profesional y emocional único, de responsabilidad compartida. La entrega y sincronicidad de cada uno de los participantes debe ser total, sin esa sincronicidad de todos, es imposible filmar una escena. Entrega, no una orden, entrega no a la jerarquía del director, sino a una obra, de la cual el director es el primer servidor, pues el único que tiene la obra perfectamente pre-montada en su imaginación, es él. Es el único que la conoce en cada imagen antes de filmarla, más aún si es su propio guionista.
Esta película tematiza la historia de una familia y dos medios dramáticos: el cine y el teatro. Como medios de expresión hay coincidencias y también grandes diferencias entre ellos. Gracias a la cámara que determina la cercanía o distancia hacia la acción que sucede, el cambio constante de espacio y tiempo con un solo corte, el movimiento, el misterio de la fotografía, los claros-oscuros, los silencios, pero sobre todo el punto de vista narrativo, no subjetivo sino concreto de la cámara, es lo que hace que el cine sea sobre todo obra del director. Es su punto de vista el que luego observa el espectador. Por eso un director de cine, cuando va al teatro, quisiera tener una cámara para en el momento de un monólogo o emoción importante poder hacer un primer plano, pero está atado a la butaca. Gustav lo expresa a su hija.
El teatro, en cambio, es una especie de milagro, es magia que se desarrolla ante tus ojos, un momento real en el cual un actor te electriza, te fascina o te hace querer salirte ya de esa butaca en la que estás atrapado, pero no puedes, porque da pena con los actores y el público. El teatro es siempre presente puro. También aquí la importancia del director es muy comprobable, cuando vemos los resultados tan divergentes en la performance de un mismo actor en obras dirigidas por distintos directores. Brillantes bajo una dirección, sosos y superficiales bajo otra. En el teatro se ensaya más tiempo y linealmente, tiene otras herramientas: la construcción orgánica del personaje en profundidad y en el tiempo narrativo, los movimientos de los actores en las diversas escenografías, los cambios en la iluminación, los vestuarios, muchos elementos compartidos, pero no tiene la cámara, ni la capacidad de cambio de lugar y tiempo a través de un corte inmediato. Son dos lenguajes diferentes, con sus virtudes y su magia propias.
El tema principal es una familia rota y los esfuerzos del padre por de alguna manera lograr una reparación, un perdón. En ella tenemos a dos artistas, los protagonistas: El padre Gustav, laureado cineasta, de éxito internacional. Lleva mucho tiempo sin trabajar y, sobre todo: está viejo, un estigma real en el glamoroso mundo del cine. Todos sus colaboradores son mayores. A pesar de ello, integra a su viejo productor, quien no le devela que debe vender el proyecto a Netflix si quiere lograr el financiamiento. La fantástica escena en la cual Gustav visita a su Director de Fotografía, dolorosamente refleja su disminución física, Gustav siente dudas y sin embargo lo integra, porque como reafirma Gustav en una entrevista: el equipo de cine es “Familia”.
La mayor, NORA, actriz de teatro, famosísima también ella, en la introducción tiene un acceso de pánico incontrolable antes de una función. Si algo define la magia del teatro es esa tensión que sentimos como público, cuando vemos a actores representar una obra. Podrían olvidar su texto, salirse de contexto, perder la concentración y causar una tragedia. Son funambulistas que avanzan sobre la cuerda floja, sin red que los salve si caen. Esta hija se llama como el personaje Nora de Ibsen, en CASA DE MUÑECAS, personaje que evoluciona de ser una esposa aparentemente sumisa, frívola e infantilizada, a una mujer consciente que busca su independencia. Inicialmente manipuladora y dependiente, oculta un sacrificio heroico por amor a su esposo, solo para descubrir que vive en una farsa, lo que la lleva a abandonar su hogar para encontrarse a sí misma. Aquí sucede un extraño cambio: es Gustav quien abandona a la familia para realizarse, es Nora la que debe aprender a conocer y comprender al padre ausente, a perdonar. Ella que conoce los rigores profesionales y no ha sido capaz de construir en su vida una familia, una relación durable, también por la naturaleza de su profesión tan demandante. Es el padre quien mejor conoce a esta hija, es el que en durante el cumpleaños del nieto le dice: “Estás tan llena de ira, que es difícil que alguien te ame”. Acto seguido vemos a Nora doblada en el piso, llorando. Creemos que es una catarsis en la vida real, pero no, es un ejercicio de teatro, está rodeada de colegas. Una forma magistral de mostrar cuan cerca de la vida real puede estar el arte.
Lo que podría unir a este padre y su hija, la dedicación de ambos al arte dramático, en el presente de la película pareciera separarlos aún más que el temprano abandono infantil: Gustav tiene dificultades de amar el teatro, hasta de verlo. En escenas que tienen un humor discreto, afirma que prefiere leer a Chejov, que verlo en las tablas, cuando ella le reprocha haberse salido en medio de una función o ni siquiera haber ido a verla. Nora, que sabe de esta dificultad, le cuenta que acaba de terminar una serie de TV exitosa. Pero Gustav en lugar de alabar este triunfo, no le da importancia. Dedicado al exquisito “cine de autor” pareciera menospreciar este arte “popular”. Sin embargo, reconoce el talento innegable de su hija, escribió para ella el guion, quiere que ella sea la protagonista. Nora se niega de plano, sin leerlo, está llena de resentimiento hacia su padre, al cual, en el fondo, se parece mucho: ambos han sacrificado su vida personal por el arte.
La hija menor, AGNES, de bellísimos ojos, ojos que unen a la niña que protagonizó un film del padre, del cual vemos un plano-secuencia fantástico, una escena de la ocupación nazi y cómo huyendo de los soldados, perdió al que podría ser su hermano, sin poder moverse, debe respirar. Esta hija menor conoció y participó del trabajo cinematográfico del padre desde niña, desde adentro y por ello es capaz de conocer mucho mejor al padre en su vulnerabilidad, de comprender su amor por su profesión, por ello capaz también de comprender su ausencia y no quedar atrapada en el rencor.
Al leer el guion, Agnes descubre que trata del suicidio de su abuela, la madre de Gustav, quien tenía tan solo 7 años, otra historia de abandono y un abandono doloroso y definitivo, muy traumático para un niño de esa edad. Agnes, como historiadora profesional investiga. Después de ser una heroína de la resistencia, de haber sido torturada, la abuela toma la decisión de dejar este mundo. Esta nueva película no es solo sobre la madre de Gustav, es también sobre la historia europea, tan dolorosa por develar los abismos brutales de los que es capaz el ser humano. Ese conocimiento permea nuestro film analizado aquí, una y otra vez, en diálogos, en imágenes, en silencios, en miradas.
Es Agnes la única que sabe de un intento de suicidio de Nora, previo a la trama presente. Es Agnes quien la busca, después de que el padre no vino al estreno de su obra, después del desinterés sentimental del posible compañero de vida, que desencadenan una depresión profunda en Nora. Es Agnes el ser capaz de crear el puente hacia su hermana mayor, en una escena muy conmovedora entre las hermanas, en la cual Agnes le explica a Nora, que ella fue el muro de contención, la guía que con su cariño y dedicación la salvó de sentirse abandonada y anulada. Es en ese momento mágico, el del descubrimiento de que alguna vez fue capaz de sentir amor, amor por su hermana menor, el cual abre a Nora a leer el guion, a reconocerse en él y finalmente a buscar la redención: el perdón hacia el que se parece tanto a ella, el que también fue abandonado, hacia el padre, que ha logrado no solo conocerla y reconocerse en ella, sino el autor capaz de expresar su depresión, su soledad, la cual comparten, de forma tan certera. Eso lo descubrimos, cuando Nora lee los diálogos referidos a lo que significa rezar: es un grito de desespero cuando todas las puertas, todos los caminos, están cerrados. Es allí cuando llegamos a comprender la profundidad de su soledad, la actriz tan famosa y tan incapaz de crear lazos emocionales, como demuestra al inicio de la trama ante el amante casual, casado, el compañero actor…
Tengo una pregunta a los psicoanalistas aquí presentes: ¿la tendencia al suicidio, los traumas, se heredan?
Otro personaje importante es la actriz de Hollywood RACHEL, interpretada por Elle Fanning. Nos muestra un personaje sensible, que quiere participar en una película de cine europeo de autor. En su búsqueda de comprender a su personaje, descubre en Nora a la verdadera protagonista y tiene el valor de renunciar a él y Gustav el valor de aceptar la renuncia sin vanidad, aunque podría perder por ello el tan difícil financiamiento para realizar su película.
Nuevamente se entrelazan aquí realidad y arte, con un fragmento del guion, sobre el significado de rezar. Rezar no es hablar con Dios, rezar es un grito de desesperación, el estado de la pérdida total. Rachel ensaya esta escena ante Gustav y ambos sienten que no es convincente. Agnes le pide a su hermana leer tan solo esa escena y es entonces cuando Nora se quiebra, es el momento en que comprende que también su padre ha experimentado esa desesperación existencial, cuando rezar es la culminación en un deseo necesario y … muy simple: “Quiero un hogar…”
La integración del nieto es un elemento que muestra una puerta a la esperanza. Aunque Gustav, el abuelo, le regale películas como EL LAZO BLANCO, tanto él como Nora y por supuesto los padres quieren lo mejor para el más pequeño de la familia. No será abandonado, es integrado al trabajo de su abuelo, a quién le gusta, porque el niño tiene secretos. La identificación es abrumadora, con el nieto se cierra el círculo del abandono. Es el personaje sobre el cual se proyecta la esperanza, la posibilidad de una felicidad.
Me desconcierta la madre ausente. En el pasado vemos un plano general: una mujer que se aleja de una ventana, por la cual observó a Gustav abandonarlas, temblorosa se sienta, doblada por el dolor. Silencio. Nunca vemos su foto, su rostro pasa casi desapercibido cuando la vemos brevemente en una acción superficial. ¿Con la partida de Gustav también la madre las abandonó? Su velorio es el motivo del regreso del padre, ausente por mucho tiempo. Sería interesante que los psicoanalistas presentes nos hablaran sobre esa madre ausente de profesión psicoanalista. ¿Esa profesión, que estudia a fondo nuestras personalidades y sus traumas, condiciona las relaciones familiares de manera peculiar, que desconocemos? Esta película es también una reflexión sobre las profesiones. Hay un momento muy importante en la película: Nora niña escuchando a través de la vieja calefacción las conversaciones de su madre con sus pacientes. ¿Qué cosas indebidas para su edad y entendimiento habrá escuchado allí? ¿Qué secretos se habrán develado, para hacer de ella un ser tan vulnerable?
A esta película no le sobra, ni le falta nada, para acercarnos a un tema profundo sin artilugios, de una manera muy diáfana. Hay un territorio, el de la infancia, apenas esbozado con breves pinceladas de gran belleza: la casa. Niñas que huyen por escaleras y escapan a carcajadas por una puerta trasera, y de pronto una grieta… La casa encantada no aprisiona a sus habitantes, los deja irse de ella, pero es esa casa la que aparece en sus pesadillas, en sus ilusiones, en sus recuerdos. La casa es el pasado, también es el presente cuando las hermanas la van desmontando y se convierte en futuro cuando Gustav, quien aún es su propietario, quiere filmar en ella. Volvemos a ella siempre, a la casa. Es protagónica esta hermosa casa de estilo noruego Dragón, un estilo tradicional que evoca las antiguas iglesias de madera y la mitología nórdica. Es un personaje más que evoluciona junto a la familia, sirviendo como archivo de memoria y a la vez una ruina física que simboliza el desgaste emocional. Se escuchan en OFF las palabras de Nora colegiala sobre el silencio que quedó en la casa cuando el padre las abandonó, preguntándose uno con ella ¿si ese “ruido”, como llama las peleas entre los padres, era benefactor en comparación al silencio que se instauró a partir del abandono?
La lectura del guion y el descubrimiento de Nora de que también su padre conoce dolorosamente el abandono y lo sublima a través de su expresión artística, la hace comprender que a través del trabajo conjunto busca su cercanía y además la reconoce como una gran actriz. Percibe su existencia, es el que mejor la conoce. Es el punto de giro que lleva a Nora a la aceptación de trabajar con él. Así se cierra el meta-objetivo de esta película: cuando en la realidad algo parece imposible, el arte nos abre una oportunidad de descubrir y sanar lo oculto en los demás y en nosotros mismos.
El final se apoya en la filmación del plano-secuencia del suicidio, explicado a Rachel, pero filmado con Nora. Culmina en planos en los cuales padre e hija parecieran mirarse por primera vez con una comprensión absoluta. Es el momento de la reconciliación y el perdón. Un plano general nos aleja del set, que no es la casa. Padre y nieto se abrazan, ese abrazo del cual aún no son capaces padre e hija, o tal vez nunca sean capaces. Pero su comunicación a través del trabajo artístico es comunión. Nos demuestra así, el autor, Joachim Trier, la capacidad de catarsis, la sanación a través del arte.
Lo que hace a mi modo de ver de esta película una obra maestra es la capacidad de mostrar cómo una familia muy contemporánea, rota, compuesta por seres frágiles y heridos, puede ser de una forma increíblemente realista y a su manera, una familia feliz.
Solveig Hoogesteijn
Enero 2026